Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

domingo, 14 de enero de 2018

Todos los caminos

El texto fue transcrito a word el 27 de diciembre de 2013, pero es mucho más antiguo. Con ocasionales añadidos y retoques, tal vez naciera en torno a 2005, suposición que soy incapaz de asegurar; la memoria deslee los recuerdos y los iguala en blanco y negro. Lo subo ahora al blog en homenaje a quien fuera uno de mis mejores amigos, mi querido profesor de pintura: JOSÉ DÍAZ-OLIVA.


"Todos los caminos (endecha)"

Dicen que todos los caminos llevan a Roma,
desconozco si alguien lo ha comprobado.
Hasta José Díaz-Oliva me condujo la casualidad,
la sencillez de un camino que no prometía grandes conquistas:
tristes clases de pintura sin ventura.
Imagino su mueca de desagrado ante mis primeros óleos,
casposos carteles de toros y bodegones de pacotilla.
 

Luego, los años gastados quisieron premiarme con su amistad,
con la puerta abierta de par en par de su estudio.
Recuerdo el olor a pintura, las pilas de cuadros castigados,
por rebeldes, de cara a la pared;
sus zapatillas de andar por casa,
la bata transformada en una pieza alta costura
por obra y gracia de dos brochazos de bermellón,
la mirada apasionada, la tensión frente al cuadro por terminar.
 

A José, con el respeto inherente al alumno, lo llamaba Profesor.
Su pausada forma de departir invitaba al diálogo:
él me enseñó a amar la música clásica y la pintura,
a disentir en política y a hablar de mujeres.
   —Alejandro, más vale trocar placer
   por dolores que estar sin amores.

Junto a él no sólo aprendí a pintar,
entreví la grandeza de todos los bienes del mundo.

 

Ahora, a tantos años de distancia,
conquisto el recuerdo, y le veo,
las horas muertas, congelado ante un óleo,
obsesionado con un brochazo, un matiz, una forma.
Aunque ya no está con nosotros,
por culpa de la sañosa porfía de su enfermedad,
me es sencillo invocar su presencia.
 

Basta con elegir uno de los tantos caminos que
me conducen, no a Roma, sino hasta Díaz-Oliva,
metro a metro, pentagrama a pentagrama.
Caminos como la Forlane de M. Ravel, la Gallina de J. P. Rameau,
el Cuarteto nº 4 de B. Bartok o algún trovadoría de Juan del Encina.
Y de inmediato llego a su vera, aquerenciado de su maestría,
adolescente por segunda vez.
 

Como antaño, le llamo Profesor,
mientras me enseña otra vez a amar la vida.



- - - - -

Enlazo aquí otra entrada que dediqué a uno de sus óleos: 
https://guerradoblemuerte.blogspot.com.es/2016/05/convergencia-n-6-de-jose-diaz-oliva.html

Para finalizar, os dejo una página web que Óscar Díaz dedicase en su día a su padre: 
http://diazoliva.es/ 

sábado, 13 de enero de 2018

Gracias por esta edición

Copio y pego lo que he escrito en mis redes sociales: 


"Holmes y el caso de los 8 estómagos": Cinco fotografías para mostrar la excelencia del trabajo de maquetación de Alberto López Aroca y de edición de GasMask. Independientemente de la hipotética valía de la novela, este esfuerzo bien merece cuando menos el agradecimiento público de su autor y el respeto de los lectores.









viernes, 12 de enero de 2018

Décimo aniversario de la muerte de Ángel González


 
En recuerdo del poeta de Oviedo, en recuerdo de Ángel González, os dejo este poema suyo: 


YA NADA AHORA

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora

—ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre.




Y este otro en su propia voz: 


lunes, 8 de enero de 2018

Réquiem Kv 626


Hoy os dejo estos versos poema de Amparo Amorós, Réquiem Kv 626, publicados en su poemario "La honda travesía del águila", editado por Edicions del Mall en Barcelona, año 1986:

Hay un arrebatado descender 
de los cuerpos del fuego, 
remolino en pavesas, 
a los adentros últimos del caos
y el tiempo es un gemido
despeñando
para habitar el seno manantial de la nada.
¿Qué no saber en yescas clama el mundo?
¿Será el destino un carro sin auriga

que tiran dos caballos contrapuestos
en ciega cabalgada hacia el abismo?
Vuelta crin de relámpago la voz
con su hoja de luz siega las bridas
cuando ya la carrera desemboca
al vértigo del aire en el vacío:
el sosiego es un súbito silencio,
un tiempo en que morir sería sólo 
el cumplimiento de una coherencia.

Porque ¿cómo decir que el velo fue rasgado
y lo que contemplamos,
dar un nombre de júbilo
al rastro sin facciones
de la devastación, 
sellar una belleza más allá del horror 
con el lacre final de la sonrisa?

Si fuimos convocados a gozar
del festín clandestino
y una escarcha de sal nos cubre el paladar
como campo agostado
¿para qué resistir al imán que nos llama?
¿por qué no responder con la entrega
a la voz 
de ese ángel terrible?

Abandonarnos, pues, fuera más lúcido
para ser finalmente devorados
por las fauces sonoras de la música. 


jueves, 4 de enero de 2018

¿Hay derecho?


En pleno siglo XXI no hay derecho a que algunos hogares se conviertan en cárceles, como tampoco a que algunas condenas sean meros paréntesis a cerrar antes del nuevo delito. No hay derecho a que las mujeres mueran a manos de quienes decían que las amaban, como tampoco a que el amor se convierta en una prisión privada. No hay derecho a que los medios de (des)información culpen a las víctimas de sus desgracias, ni a que las mentes más sucias pongan reparos a la sangre de una inocente. Definitivamente no hay derecho a tantas muertes, tampoco a tanto desdén.

lunes, 1 de enero de 2018

Cincuenta y dos minutos


Mi amiga Saya me invita a pasear muy temprano,
cuando aún no se ha ensamblado la mañana.
¿Repetimos, vieja compañera, el paseo de otros años?

Lo primero es el matemático relevo de dos coches: rápido uno
para vaciar, raudo el otro para llenar esos metros de asfalto.
Y un primer viajero que se despide con el tableteo de su maleta de ruedas.

Lo segundo, el frío, que no alcanza el grado de masaje y que acuna a
esas parejas que se recogen, Leonora con los tacones en la mano, o
haciendo equilibrios sobre ellos; Florestán jugando a Casanova.

Lo tercero, el denominador común del lenguaje gangoso del alcohol,
que facilita las risas, allana las bromas, propicia los abrazos,
también la comunión de los besos cruzados sobre las mejillas.

Lo cuarto, esa larguísima de soñadores insomnes que hace guardia
en la esquina de calle Granada: ¡ningún taxista os va a meter en la cama,
compañeros de viaje, ni a cantar ninguna vieja nana!

Lo quinto, los ciclistas y corredores solitarios y a destiempo,
y las farolas que duermen a las 8:32 horas, también esas bandadas
de personas con alas que zurean o levantan el vuelo a su antojo.

Lo sexto, botellas de champán y antifaces, bolsas evisceradas
de cotillones, esa bengala que se ofrenda en honor a la última batalla,
y el olor de una pastelería aún cerrada, que se cuela bajo la persiana.

Lo séptimo, ajeno a los que aún despeinan la mañana con sus vagabundeos,
un albañil hinca las rodillas en calle Comedias, mudo homenaje a
todos cuantos trabajan ahora mismo, abstemios de fiesta y descanso.

Y lo octavo, la música de Beethoven que anida en los auriculares
y que habla de la condesa von Browne. Amanece el Largo e mesto
de su Séptima Sonata para piano, compuesta hace 220 años.
 
Los sueños que pudieron albergar el compositor y la Condesa son
los mismos que ahora atesoran el viajero con su tableteo de ruedas,
los mismos de Leonora y Florestán, tacones en la mano, Casanova la sonrisa;
y los de quienes aún esperan la caridad de un taxista que, por descontado,
pasa de largo porque ya está harto de soñadores borrachos;
y que los de ese albañil que trabaja a destiempo y a deshora.

Si el horizonte de 2018, amiga Saya, fuese tan claro como el de
esta mañana, no habría que temer al advenimiento de pasado mañana;
no lo haré en tanto me queden tu fidelidad y la de Beethove
n. 



De propina, os dejo el Largo e mesto de la Sonata nº 7 para piano Op. 10 nº 3, de Ludwig van Beethoven en las manos de Murray Perahia.