Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

martes, 26 de abril de 2016

Emperador de los Gusanos

El autor en la Alcazaba de Málaga


Os dejo por aquí el poema con que inicia el "Libro de la Ira", de Antonio Calzado (autor de "El lagarto en la Roca").


El único Emperador es el Emperador de los Gusanos.
Arrodillaos ante su séquito
de hermosas damas y valientes caballeros,
allá, al final, donde se arrastra
un jorobado al que la vida escupió
y un reloj de arena.
Contemplad admirados los ricos bordados, las sedas,
espadas y hachas negras de la muerte.
Creyeron ser nuevos dioses, hermosos y crueles,
cabalgando en una vela que se apaga,
ciegos como polillas abrasadas.
El único Emperador es el Emperador de los Gusanos.
Nada eterno, ni el cielo ni el infierno.
Sólo el olvido.

 

jueves, 21 de abril de 2016

Recomendación del mes de abril: Diarios 2012-2013, de Hilario Barrero


Título: Diarios 2012-2013
Autor: Hilario Barrero
Año: 2015
Páginas: 359
Editorial: La isla de Siltolá

Texto de contraportada firmado por José Luis García Martín (extractado): La inquieta curiosidad y la incansable cordialidad caracterizan a Hilario Barrero, poeta, traductor, profesor nacido en Toledo y residente en Nueva York desde hace varias décadas. (...) Toledo es la ciudad de la infancia, del rechazo al joven rebelde y distinto, de las celebraciones de la madurez. Las páginas dedicadas a Toledo están llenas de melancolía, pero también de celebración. (...) Pero la gran protagonista de una obra llena de personajes y escenarios (Málaga, Lisboa, Boston, el Gijón de todos los veranos) es Nueva York, una ciudad inabarcable y cotidiana que Hilario Barrero acierta a ver con ojos distintos. A la Nueva York de Julio Camba, de Juan Ramón Jiménez, de García Lorca se añade así –complementaria, contraria, igualmente verdadera– la de Hilario Barrero, un nombre ya imprescindible en la literatura española contemporánea.

Aquí encontraréis la ficha completa del libro en la página de la editorial:
http://siltola.blogspot.com.es/2015/12/diarios-2012-2013-de-hilario-barrero.html

A continuación, la reseña. En cursiva, fragmentos de estos Diarios. 

El Habitante Incierto posa con los Diarios 2012-2013

"Enero. Domingo 1.- Coleccionan plumas estilográficas, óperas raras, primeras ediciones de novelistas de la generación perdida, fotografías en blanco y negro, relojes de bolsillo de oro y desde la ventana de la sala tienen una vista alucinante de Manhattan y de Brooklyn."

Así comienzan estos "Diarios 2012-2013" de Hilario Barrero. Con una descripción. Para acto seguido dejarnos el primer destello de genio: "Una casa es un mundo, a veces un museo con una cama de matrimonio fría y sin hacer."

En este libro hay espacio para los turistas de papel a quienes les gusta conocer otras ciudades, monumentos varios, iglesias, salas de concierto, parques y restaurantes por mediación de los viajes emprendidos por otros. Hay también espacio para los enamorados de Nueva York y los que han de enamorarse de Brooklyn. Para los que se sienten cómodos en Málaga, Toledo, Gijón y su Semana Negra, o en Lisboa. Y hasta para los melómanos: sólo hay que tropezarse con las referencias a Montserrat Caballé, la Octava Sinfonía de Bruckner, al Concierto de clarinete de Mozart, Alicia de Larrocha, Rafael Frühbeck de Burgos o al Falstaff de Verdi. Pero el alcance de esta obra es mucho mayor que el de un simple muestrario de curiosidades o un escaparate de recuerdos y vanidades de todo pelaje; no, ella camina más allá: lo que de verdad refulge en sus páginas es la intensidad de la verdad, la opalescencia de la observación más afilada.

"Paso por un edificio que tiene diez ventanas. En una se asoma un gato con los ojos asustados. ¿Qué es lo que ha visto? La guerra que pasa. (...) La penúltima es la ventana en movimiento del anciano que pasa y no mira, lo ignora todo porque lo sabe todo. Es un viejo que va derecho hacia la noche con los ojos llenos de luz. La última es la de ojos vacíos, la de la voz de plomo, la de la lengua de ceniza: la puta muerte."

Vivir a través de los ojos de Hilario Barrero. Enamorarte de lugares que ves gracias a su aguda mirada. Sentir que el texto te recibe como el mejor de los anfitriones, que te arropa, te comprende. Experimentar la sensación de que, hacía ya tiempo, necesitabas emprender este viaje literario. Así, justamente así, me sentí en cuanto me hube adentrado en sus páginas, bienvenido, agasajado con la mejor de las atenciones, nunca forastero en tierra extraña que diría Robert A. Heinlein. De pronto eres un viejo amigo, ése al que se le cuentan las confidencias más intimas cuando el fragor de la ciudad se apaga con la caída de la noche y es más audible la voz del anfitrión. Todo tiene la naturalidad y la hondura de la confidencia; en algunas ocasiones, la tonalidad en sol menor de la despedida.

"Se ha muerto suavemente (una vieja amiga), casi sin dolor, la carne ida, sólo los huesos, el corazón asustado de tanto tiempo, la sangre cansada de tanto caminar. Se ha muerto dejándonos un mundo de recuerdos y avisándonos de que con su muerte estamos más indefensos, más solos, más huérfanos." 

Verdaderos los vecinos, también los viajeros con que Barrero se cruza en el metro y los amigos que recupera cada cierto tiempo, viaje transoceánico a viaje transoceánico. ¿Qué decir de ese amigo que colecciona fotografías autografiadas por Montserrat Caballé? Irrevocables las ausencias que se exorcizan a golpe de nostalgia, los escenarios que ya no son lo que eran treinta años atrás por culpa del progreso, del maquillaje inexorable de las ciudades. ¡Cómo no recordar la reflexión que hace el poeta en torno a la figura de Rafael Frühbeck de Burgos, ya muy mayor, mientras dirige la Orquesta Filarmónica de Nueva York!

"En el metro me siento tan cansado que pienso que así debe de ser el hacerse viejo y no tener fuerzas para vivir. Así debe de ser ir acercándose a la muerte casi con naturalidad. Al ver entrar al director (Frühbeck de Burgos), al escenario me deprimo. Camina lento, encorvado, con dificultad. Yo lo recordaba, hace muchos años, arrogante, alto, con el rostro altivo, el gesto agrio, el ademán adusto. Sube al pódium y se sienta en una silla. (...) Morir debe de ser algo así. Esperar a la muerte debe de ser algo así: sentirse cansado, que la vida no te importe, que te duelan los huesos, que quieras dormir y no despertarte." 

Más allá de la incierta sombra de la muerte que nubla las oraciones y arista el desencanto, más allá de su influjo, bulle la vida. Y bulle con todo su esplendor. Las ganas de aprehenderlo todo. Una urgencia en la mirada, una plenitud en el tacto, en los sabores y los olores. Quien lea estos Diarios no olvidará a los que se amaron a cada instante ni esa mirada de Viernes Santo. Ni las raíces que da la vida ni aquel conjunto de barcas, ni las cicatrices de los amantes. Tampoco la luz que espera a Hopper, las huellas dactilares del otoño, la frontera de los cuarenta. El sol de noviembre, la bicicleta olvidada. El cementerio de los Ingleses, los baños del Carmen. Un pregón en tu ciudad natal, el zoológico de animales de porcelana.

"Cuando empezaron las celebraciones, fuego en el espejo y brasa en la alcoba, lo celebraban en restaurantes de barrio, vino de la casa y menú del día, dormían en pensiones sin ascensor, en pisos altos de pasillos oscuros y olor a humedad y viajaban en trenes de tercera deseosos, con prisa por que llegara la noche, el amor sorprendido de tanta fuerza en los huesos y en la mirada."

Buena parte de culpa de semejante intensidad la tiene otra presencia, más vivificante que la de la muerte. Gracias al cuidado con que están elegidas las palabras, esta otra presencia no pasa de ser una sombra que huye: me refiero a esa segunda persona con que, a veces, departe el poeta. Es él, la sombra que le acompaña, el destinatario y destino final del diario. La última parada del metro. Ésa en la que uno siempre encuentra cobijo al regresar de un viaje o de dar clases en la Universidad. El amigo que te comprende sin que intermedien las palabras.

"Otros viajan a Ítaca porque no tienen ciudad adonde ir, yo viajo a ti cada día porque no eres sólo mi ciudad, eres mi principio y mi final, el tapiz y las sirenas."

En definitiva, es un libro hermoso. Hondo, casi flamenco. Con quejío neoyorquino pero sin el tipismo cinematográfico. Un viaje dentro de otro viaje. Un gigantesco poemario con forma de diario. 

A modo de colofón os dejo el poema con que Hilario Barrero pone punto y final a la obra. Cómo no, es su adorada Emily Dickinson. Se llama "Esperanza".

"La esperanza es una casa con alas
que se posa en el alma
y canta la melodía -sin palabras,
y nunca cesa de cantar
y se la oye más dulcemente en la borrasca;
y fuerte debe ser la tormenta,
que pueda desconectar al pajarito
que ha abrigado a tantos.

Lo he oído en la tierra más fría
y en el más extraño de los mares
pero nunca, ni en la mayor adversidad,
me pidió una migaja."

viernes, 15 de abril de 2016

Palabra de Dios. Te alabamos, señor Camus

Albert Camus


Os dejo tres citas extraídas durante la lectura de LA CAÍDA, novela escrita por Albert Camus allá por el año 1956. Son de lo más jugosas:

"...no crea a sus amigos cuando le pidan que sea sincero con ellos. Únicamente esperan que les confirme la buena opinión que tienen de ellos mismos con la certeza añadida que les da su promesa de sinceridad. ¿Cómo podría ser la sinceridad una condición de la amistad? El gusto por la verdad a toda costa es una pasión que no respeta nada y a la que nada puede resistir. Es un vicio, a veces una comodidad, o bien una manifestación de egoismo. De manera que si se encuentra usted en este caso, no vacile: prometa ser sincero y mienta lo mejor que pueda. Así responderá a los desesos profundos de sus amigos y les probará doblemente su afecto."

"...uno de mis amigos dividía a los hombres en tres categorías: los que prefieren no tener nada que ocultar, antes de verse obligados a mentir; los que prefieren mentir, antes que no tener nada que ocultar; y, en fin, aquellos a quienes les gusta al mismo tiempo mentir y ocultar."

"La muerte es solitaria, en tanto que la servidumbre es colectiva."


Sólo me resta citar el título de la entrada: Palabra de Dios. Te alabamos, señor Camus.

martes, 12 de abril de 2016

Puede que Bukowski no, pero yo sí

Charles Bukowski cuenta en "La música clásica y yo" (uno de los poemas que confoman "Poemas de la última noche en la tierra") que le gusta la música clásica desde casi siempre. Y entre esos versos afilados narra cómo cierto día en una tienda de vinilos oyó, en la cabina de al lado, una melodía extraña. Cuando el cliente devolvió el elepé al dependiente del establecimiento, se apresuró a pedirlo: "Quiero el que ha estado escuchando ese tipo". Versos después habla de la impresión que le causó la experiencia, se recrea en ella. Por lo visto, aquella mañana le cambió la vida. Pero pese a que lo intentó, jamás consiguió rescatar del olvido el título de la pieza, ni tampoco quién era su compositor; con suerte retuvo el nombre del director de orquesta, que no era otro que Eugene Ormandy (quien, por cierto, aparece de pasada en mi novela GLENN).


En cambio yo, a diferencia del autor de "La máquina de follar", sí recuerdo las circunstancias que permitieron conocer la música clásica. Os cuento: mi padre compró un equipo de música a principios de los ochenta (calculo que corría el año 1983 ó 1984), le gustaba escuchar a Camilo Sesto, José Luis Perales, Basilio... Por la compra del aparato, la tienda le regaló dos discos de música clásica; es posible que no se vendieran muy bien y que hubieran decidido librarse de ellos de esta manera. O que mi padre tuviese cara de melómano, de ésos que dirigen la música con una batuta invisble (a lo mejor ése soy yo ahora, muchos años después de aquella época). Al grano: uno contenía "El lago de los cisnes" de Tchaikovsky, en la versión de la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Pierre Monteux; el otro, la "Sinfonía nº 9 -Coral-" de Beethoven, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Londres (otra vez la misma orquesta) dirigida por Leopold Stokowski. 


Ésta es la portada del elepé que regalaron a mi padre


Recuerdo que el ballet de Tchaikovsky me maravilló, me sentí traspasado por su deslumbrante poesía; fue algo similar a un flechazo. ¿Cómo no enamorarse de esas melodías? Por el contrario la sinfonía de Beethoven (en especial en primer movimiento, su Allegro maestoso) me zarandeó, me noqueó, igual que si me hubiese golpeado el campeón de los pesos pesados. Tanta tragedia encerrada en esa música: el fuego, la tierra, la rabia, el drama y hasta la sordera del genio de Bonn. Nada fue igual desde entonces, al menos yo ya nunca fuí el mismo. Desde entonces no ha dejado de crecer mi amor y admiración por la música mal llamada clásica; tanto, que es casi imposible que haya un solo día en que no me acerque a ella.


No es la portada del elepé que tuve, pero es la misma versión


Aquí os dejo el primer movimiento de la Sinfonía nº 9, en la versión de Stokowski.


Y ahora la versión de "El lago de los cisnes" dirigida por Monteaux.


domingo, 10 de abril de 2016

Carriles de la muerte, de Francisco Álvarez Velasco


CARRILES DE LA MUERTE

El hervor de la vida:
erizos y culebras,
crías de zorro, moscas,
perros abandonados, 
mariposas, alguna golondrina
y gatos presurosos
en noches de febrero.

También algún anciano,
entre una y otra acera.

Carne de rueda:
todo el hervor
de la muerte
que no cesa.


Poema de Francisco Álvarez Velasco, incluído en el poemario
"Gregor Samsa frente a la ventana" (XXXI Premio Jaén de Poesía)

Para saber más de este poemario, lee la reseña que hice de él en este mismo blog:
http://guerradoblemuerte.blogspot.com.es/2015/12/gregor-samsa-frente-la-ventana-de.html

jueves, 7 de abril de 2016

Dos retratos de Andrew Wyeth



Andrew Wyeth (12 de julio de 1917 – 16 de enero de 2009) fue un pintor realista y regionalista estadounidense. Es uno de los más conocidos del siglo XX, comúnmente se le llama el "Pintor del Pueblo" debido a su popularidad entre el público estadounidense. Fue hijo del ilustrador y artista N. C. Wyeth, hermano del inventor Nathaniel Wyeth y de la artista Henriette Wyeth, y padre del artista Jamie Wyeth y Nicholas Wyeth.

El tema principal de sus obras es la tierra y habitantes de su ciudad natal Chadds Ford, en Pensilvania, y de su casa de verano en Cushing, Maine. Una de las imágenes más famosas del arte estadounidense del siglo XX es su obra "Christina's Worlds", que actualmente se encuentra en la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York. (Texto extraído de Wikipedia.)

miércoles, 6 de abril de 2016

Relatos del Universo Lejano


Título: Relatos del Universo Lejano
Autor: Carlos Almira Picazo
Ilustraciones: María Delgado
Año: 2015 (edición marzo 2016)
Páginas: 149
Editorial: El Transbordador


Texto de contraportada: Los Relatos del Universo Lejano anticipan posibilidades hermanadas del Infierno y del Paraíso, tanto en un pasado inalcanzable como en el futuro más remoto. Algunas juegan con el no cumplimiento de las Leyes Físicas del Universo y nos muestran nuevos espacios y concepciones a través de una rendija; otras nos trasladan a escenarios propios de la Ciencia Ficción, donde todo lo anterior se materializa.

El lector soñará con trinos que llegan desde la remota ciudad de As, conocerá un fuego eterno de origen ignoto o a un homúnculo que vive, apartado, en un jardín; sentirá el desasosiego de los últimos días de Newton o deseará que caiga la noche para contemplar, absorto, su planeta invisible. Nueve cuentos mágicos repletos de Ciencia Ficción y de Historia, unas dispares pinceladas que hacen de Relatos del Universo Lejano una obra verdaderamente exquisita.

El autor

Conjunto de historias que no tienen más nexo de unión (aparente) que el de remitirnos a mundos remotos, tan lejanos como al mismo tiempo cercanos; de trasladarnos a tiempos tan distantes que pareciera que sucedieron antes de ayer; de conducirnos hasta ciudades probables como las de As, Ítaca o Ciudad Feliz y a otras improbables como París o Moscú; "Relatos del Universo Lejano" resulta una lectura de lo más nutritiva. Sin destripar la esencia, dibujemos brevemente cada historia, a modo de señuelo para el lector futuro.

"As" - En una ciudad que se debate entre dos cantidatos al Trono Imperial, Carlos de Jaguellón y Nicolás de Pliznizt; en una ciudad que sabe de muerte y artificios mecánicos; Mahamwira ayuda a Ananda a construir algo extraordinario: un pájaro vivo.

"El homúnculo" - Cuando el Sistema Solar no es más que un basurero, un enorme depósito de chatarra arendado y gestionado por la Compañía Bancaria, aparece un tipo que asegura que es un ser humano, cuando parece evidente que no lo es. ¿O sí?

"Chatarra" - El capitán Belisario acepta traficar con seres inteligentes en el que será a la postre el último viaje de su ruinosa nave, casi un tumba flotante; en sus bodegas lleva enjaulados a tres arcontes y a un ser casi humano.

"El incendio" - Más allá de la línea del horizonte pervive un fuego que no tiene ni principio ni fin, y que alienta el nacimiento de leyendas y cuentos infantiles.

"En mi planetario" - El narrador da fe de que, en el cielo de Edimburgo, ha descubierto un planeta invisible, Europa. Poco después se traslada a París, donde conocerá el amor de su vida, Paulette, y de paso el verdadero destino de la peregrinación del planeta  Europa.

"El orden del mundo" - Isaac Newton hace recuento del pasado y de las experiencias cobradas, de lo que aprendió observando el mundo y de lo aprendido leyendo a Descartes y a Copérnico. Además, reconoce un fantástico descubrimiento que nunca hasta ahora se ha atrevido a revelar.

"El regreso de Rotumb" - Ansiado por la ciudad de Ítaca y por su viuda, el regreso de Rotumb se antoja inminente; no es más que cuestión de tiempo. Todos lo saben, todos, incluso hasta un cerdo que está a punto de ser sacrificado.

"Los libros olvidados" - Ciudad Feliz se despierta una mañana presa del miedo, algo terrible está sucediendo: las páginas de los libros han empezado a desleerse. Y todo por culpa del Departamento para la Rehabilitación del Pasado que ha modificado detalles y el final de muchos de esos libros a fin de adaptarlos al tiempo actual. ¿Será posible revertir esta situación?

"El premio" - Yuri Orlov se suicida poco antes de recibir el Premio Nobel de Física. La explicaión de todo, ¿o no?, se halla en la carta que ha dejado manuscrita junto a su cadáver.


Universos lejanos, distantes en el espacio y en el tiempo, que tras una lectura pausada (a la que invita la prosa de Almira Picazo) se antojan más cercanos de lo que parecían en un primer momento. La nostalgia por el pasado, la culpa, el miedo, los sueños por cumplir y los negocios más sucios, en definitiva, todo lo que compete al hombre, laten en esta obra. No exentos de poesía, estos "Relatos del Universo Lejano" nos hablan, pues, a nosotros, lejanos en lecturas, cercanos en instintos. Un libro para lectores inteligentes de género como tú.




martes, 5 de abril de 2016

La tumba de las luciérnagas


Título: La tumba de las luciérnagas
Título original: Hotaru no haka
Autor: Akiyuki Nosaka
Año: 1967
Páginas: 61
Editorial: Acantilado

Texto de contraportada: "La tumba de las luciérnagas" es la historia de la muerte por innanición de Seita, un niño, en 1945. Seita ha visto morir de hambre a su hermana menor, a la que cuidaba tras la muerte de su madre en un bombardeo. 


Poco hay que añadir para aquellos que conozcan la historia a través de la excelente película (año 1988) de dibujos animados dirigida por Isao Takahata, un clásico a la altura de "Cuando el viento sopla" (año 1986) de Jimmy Murakami. En todo caso, exponer unos fragmentos de la novela de Nosaka para que os hagáis una idea de su estilo y de lo que encontraréis en la agónica historia de Seita y Setsuko.


"En la madrugada del veintiuno de septiembre del año veinte de Showa (...), el empleado de la estación que inspeccionaba medrosamente las ropas infestadas de piojos de Seita descubrió fajo la faja una lata de caramelos e intentó abrirla, pero, tal vez por estar oxidada, la tapa no cedió: "¿Qué es eso?", "¡Déjalo ya! ¡Tira esa porquería!", "Este tampoco durará mucho. Cuando te miran con esos ojos vacíos, ya no hay nada que hacer..." (...) cuando agitó la latita como si no supiera qué hacer con ella, sonó un clic-clic, y el empleado, con un impulso de béisbol, la arrojó entre las ruinas calcinadas de delante de la estación, a un rincón oscuro donde ya había crecido la hierba espesa del verano; al caer, la tapa se desprendió, se esparció un polvillo blanco y tres pequeños trozos de huesos rodaron por el suelo espantando a veinte o treinta luciérnagas diseminadas por la hierba que echaron a volar precipitadamente en todas direcciones, entre parpadeos de luz, apaciguándose al instante."


"El siete de junio al mediodía, el cadáver de su madre debía ser incinerado al pie del monte Ichio; al quitarle las vendas que envolvían sus muñecas para sujetar con alambre la placa de identificación, la piel de la madre, que Seita podía ver al fin, apareció tan ennegrecida que nadie hubiera creído que perteneciera a un ser humano y, en el momento de cargarla sobre una parihuela, multitud de gusanos cayeron rodando rítmicamente al suelo (...), cientos, miles de gusanos se retorcían sobre el pavimento del aula de trabajos manuales, ignorados por quienes los iban aplastando bajo sus pies con gesto impasible mientras sacaban los cadáveres: cuerpos ennegrecidos similares a troncos quemados..."


"El mediodía del veintidós de agosto, cuando Seita volvió al refugio después de nadar en el estanque, Setsuko estaba muerta. Su cuerpo no era más que huesos y piel, durante los dos o tres días anteriores ya ni hablaba, no apartaba siquiera unas hormigas grandes que se paseaban por su rostro; sólo al caer la noche parecía que iba persiguiendo con la mirada las luces de las luciérnagas, "Sube, baja, se ha parado", murmuraba bajito..."


Pese a su brevedad, apenas cincuenta páginas, Nosaka consigue transportarnos a aquella época y que suframos en carne viva el desventurado final de Seita y Setsuko, huérfanos en mitad de los bombardeos norteamericanos. Un drama por cierto, el de los niños que han de luchar solos por su propia vida, que sigue por desgracia muy vigente. Y es que nada hemos avanzado desde aquel lejano 1945.

lunes, 4 de abril de 2016

UBUNTU, de Alberto Vilas



A veces el arte convoca al arte, en una suerte de lance que tiene mucho de casualidad. Igual que una llamada telefónica que no esperas o un encuentro casual al doblar la esquina. Así ha sucedido en esta ocasión. Os cuento: no hace mucho contactó conmigo Alberto Vilas; ¿la razón?, hablarme de la impresión que le había causado la lectura de "Glenn", la novela con que gané el Premio Jaén (sí, ésa que glosa las aventuras y desventuras de Glenn Gould). Dedicó a la obra parabienes y comentarios muy positivos, parabienes y comentarios que tomé en su verdadera valía: además de lector, Alberto es músico profesional, y por añadidura, pianista. Parecía cosa del destino, del azar que un pianista disfrutase con una novela escrita en torno a la figura de otro pianista. Como no soy escritor que se regodee en elogios, preferí que fuésemos, poco a poco, hablando de sus proyectos. Fue de este modo como conocí UBUNTU, el nuevo disco de Alberto Vilas, editado hace apenas dos meses.




Nominado a los III Premios Martín Códax, UBUNTU es un cd que destila clase, no ya en la presentación y sonido (que son estupendos, por cierto), sino en las composiciones. En él todo tiene su justa medida: no hay demostraciones circenses ni un lenguaje demasiado escueto. Su primera audición me produjo una sensación rara, y a la vez reconfortante, como si ya me fuese conocido antes de escucharlo. O como si me esperase. En los nueve temas que componen el disco, Alberto Vilas se revela como un compositor de lo más inspirado, con una extraordinaria facilidad para la melodía, así como un pianista de hermoso sonido, líder de un grupo conjuntado que sabe decir justo lo que quiere decir y de la manera en que quiere decirlo. Así que es de justicia nombrarlos a todos: Diana Tarín, voz (y letrista de "Espuma de mar"); Rosolino Manrinello, saxo; Juansy Santomé, contrabajo; Javier Barral, batería; y Alberto Vilas, piano.


El Habitante Incierto posa con "Ubuntu"


Según explica el propio Vilas, Ubuntu es una regla ética sudafricana proveniente de las tribus zulú y xhosa, basado en la lealtad hacia las personas y las relaciones entre ellas. Es un concepto muy hermoso, antiindividualista, algo de lo que andamos muy escasos en nuestro tiempo y nuestra sociedad: 'Yo soy porque nosotros somos'.

Nueve temas los que componen el disco y que dibujan un sonido cálido y sensual, una conversación que no necesita levantar la voz para revelar ese atisbo de belleza, ese oasis de buena música, que buscamos, anhelamos, necesitamos quienes nos hacemos fuego y agua, luz y verso, ante una buena composición. Serenidad, belleza, música callada. La confirmación de que Vilas es un gran compositor y de que el trabajo bien hecho, con mimo de orfebre, da sus frutos.


En TÁNDEM, el tema con que se abre el disco, el ostinato inicial del piano parece espolear al resto del grupo (es la pieza más energética de un cd que más que a afirmación suena a confesión). El saxo inicia UBUNTU con una melodía de serena y grácil belleza que fluye con extraordinaria falicidad. El registro agudo del piano eleva la música durante los primeros compases de ETÉREA, haciendo honor a su título, para luego dejar paso a una secuencia de acordes repetidos. A tempo medio, VÓRTICE se me antoja uno de los temas más hermosos de todo el disco. El piano y la batería avanzan con cierta precaución, se tambalean, hacen equilibrios sobre la senda de la música trazada sobre EQUILIBRISTAS. El saxo y el piano se ceden uno a otro el protagonismo en OCRE. En voz baja, casi como en un susurro, el piano abre el tema LEATHERHEAD, para a continuación exponer, sin el auxilio del saxo, una melodía de grandes intervalos y fragmentada, otro de los grandes momentos del cd. La voz sensual y la letra de Diana Tarín dominan ESPUMA DE MAR que parece una invitación al éxtasis, al erotismo. Como colofón, Vilas nos regala A ARTE DE SEGUIR EN PÉ, una pieza de orfebrería para piano solo, verdadera afirmación de su arte. 


En estos tiempos donde predominan los productos de consumo rápido, combustibles en su mediocridad, hay que subrayar la excelente presentación del disco. Aquí el continente se halla a la altura del contenido, ya lo creo: el tacto de los libretillos y el cuidado del diseño son comparable a la excelencia de la música y a la calidad de la toma de sonido. Grabado el 25 y 26 de agosto en el Auditorio de Galicia (concretamente en la sala Ángel Brage), UBUNTU suena de maravilla gracias al trabajo de Pablo Barreriro como Ingeniero de la grabación.

En definitiva, una sorpresa de lo más gratificante. Un pequeño tesoro de casi sesenta minutos que recomiendo a todos aquellos que gusten de la buena música y en especial del mejor jazz. No les decepcionará. 

A través de este enlace de la web del propio Alberto Vilas, podréis comprar el cd: 
http://albertovilasquintet.wix.com/albertovilas#!shop/c20pz 

domingo, 3 de abril de 2016

El Maldoror de Dilatando Mentes en fotografías

Basten estas pocas fotografías para hablar de la cuidada edición de Dilatando Mentes. Para completar la información, accede a este enlace del blog:

Añadir acaso que las ilustraciones (seis en blanco y negro más otra, la de portada, en color) son de Miguel Ángel Martín, y que se completa con un exhaustivo ensayo de Francisco González Fernández. El prólogo "La jauría errante de los recuerdos" corre de mi cuenta. 


Agradecer a la editorial Dilatando Mentes el especial esmero, mimo, amor que ha invertido en esta edición, numerada y limitada, que los buenos aficionados con el tiempo buscarán como un verdadero incunable. 
 

sábado, 2 de abril de 2016

Sin perdón, sin piedad: Dallas Buyers Club


Título: Dallas Buyers Club
Director: Jean-Marc Vallée 

Año: 2013
Duración: 117 min.

Guión: Craig Borten, Melisa Wallack

Fotografía: Yves Bélanger
Reparto: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto, Steve Zahn, ...
 

Sinopsis: Basada en la vida real de Ron Woodroof, un cowboy de rodeo texano, drogadicto y mujeriego, al que en 1986 le diagnosticaron SIDA y le pronosticaron un mes de vida. Empezó entonces a tomar AZT, el único medicamento disponible en aquella época para luchar contra tan terrible enfermedad. (Datos extraídos de Filmaffinity)





Parece increíble que la escasa repercusión comercial de esta película sea inversamente proporcional a la cantidad de premios cosechados. A saber: Premio Oscar al Mejor actor (Matthew McConaughey) y al Mejor Actor Secundario (Jared Leto); Globo de Oro al Mejor actor y Mejor Actor Secundario (a los mismo actores); Premio Critics Choice al Mejor Actor y Actor secundario (ídem); Premio Círculo de Críticos de Nueva York al Mejor Actor Secundario (Leto); Premio Gotham al Mejor Actor (McConaughey), y así un largo ecétera. 

La razón del unánime reconocimiento de la crítica hay que buscarla en la espectacular (y agónica) transformación física de Matthew McConaughey y Jared Leto, que producto de la pérdida de peso se muestran frente a las cámaras como dos verdaderos enfermos de SIDA, dos zombis que luchan por prolongar su agonía. Aquí no hay maquillaje ni efectos digitales. Todo es tal y como se muestra, y en verdad duele ver esos cuerpos esqueléticos (es inevitable traer aquí el recuerdo de Christian Bale en "El maquinista") y la intensidad que invierten en sus interpretaciones.


Igual de fácil es hallar una respuesta al escaso "tirón" comercial de este film de Vallée. Aquí la enfermedad se muestra despojada de sensiblería. Escasea el heroísmo, menudean los bajos instintos y se exprime el afán de supervivencia. Aquí no hay lágrimas ni nada que se parezca a "Philadelphia" de Jonathan Demme. Todo es áspero, incluso denigrante. No hay más que comprobar la reacción de la mayoría de los médicos y de las farmacéuticas cuando los enfermos buscan una solución a su problema de la mano del personaje encarnado por McConaughey, un profesional del rodeo que no duda en traficar con distintos fármacos no testados pero de probada eficacia (dentro de lo eficaz que se podía ser a finales de los ochenta frente a una enfermedad como el SIDA).

Una película para dejarse arrastrar. Unas interpretaciones que te encogen el ánimo. El cine no tiene que ser ni amable ni comercial; a muchos nos basta con que sea bueno. Además, por increíble que parezca, es una historia real: la del vaquero Ron Woodroof. Quedáis advertidos.