Blog personal de Alejandro Castroguer

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domingo, 6 de noviembre de 2016

Monasterio, poema de Luis Artigue


Hoy os traigo un poema inédito del poeta y novelista Luis Artigue. Se llama "Monasterio", y está disponible de libre acceso para todos los lectores en su web oficial, de la que, por cierto, extracto a continuación los datos más básicos de su extenso currículum. Luis Artigue (León, 1974) es licenciado en filología hispánica (UNED) –amplió estudios en la Universidad de Toronto (Canadá) y en la Universidad de Bath (Inglaterra) gracias a la Beca J&B-. Ha publicado 4 novelas, 7 libros de poemas y cientos de artículos en periódicos y revistas, e impartido conferencias en Europa, América y Asia. 

Para quienes quieran curiosear en la web del autor, aquí tenéis su enlace: 
www.luisartigue.es


MONASTERIO 





 
El atardecer aún amoratado como una lombarda
les parece –como este poema-
un vicio sentimental
a los ejecutivos con corbatas
de colores barrocos
y a los tenderos
(lujuria de sensaciones olfativas
viene desde los puestos de fruta)
cuando me ven caminar
con la mirada como abismada por el consuelo
con rumbo
al Monasterio.

Es la reverberante hora de vísperas.

Es el placer
salvífico del silencio
que me invita a volar por dentro
de la mano de la luz,
mientras se van disolviendo mis apegos
así, con esa lenta violencia
con la que la primavera
hace brotar las flores.

Es el sonido hipnótico
de la canción de las canciones
el cual introduce mi alma en mi alma
como haciéndome volver
a la dependencia uterina
en la que me constituí un día
y en la que ahora
me reconstituyo
cada día…

Al salir del Monasterio
ungido por la calma y la música
el bostezante cielo nocturno es aún azul
como si algo le quedara del día;
como si algo
le quedara de ella…

En efecto mi madre
tenía los ojos tan azules
que era capaz de teñir de luz las cosas.

Por eso, tras la gratitud
cantada en antífonas de la tarde
salgo al mundo
en este otoño con luz de increíble belleza,
miro al cielo azul cobalto,
azul misterio, al cielo azul regreso,
y
yo le confío un encargo:

dile a mi madre dulce
como un perfume que estalla en el aire
que la recuerdo,
que la recuerdo.
 
 
 


  

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