Blog personal de Alejandro Castroguer

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sábado, 2 de abril de 2016

Sin perdón, sin piedad: Dallas Buyers Club


Título: Dallas Buyers Club
Director: Jean-Marc Vallée 

Año: 2013
Duración: 117 min.

Guión: Craig Borten, Melisa Wallack

Fotografía: Yves Bélanger
Reparto: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto, Steve Zahn, ...
 

Sinopsis: Basada en la vida real de Ron Woodroof, un cowboy de rodeo texano, drogadicto y mujeriego, al que en 1986 le diagnosticaron SIDA y le pronosticaron un mes de vida. Empezó entonces a tomar AZT, el único medicamento disponible en aquella época para luchar contra tan terrible enfermedad. (Datos extraídos de Filmaffinity)





Parece increíble que la escasa repercusión comercial de esta película sea inversamente proporcional a la cantidad de premios cosechados. A saber: Premio Oscar al Mejor actor (Matthew McConaughey) y al Mejor Actor Secundario (Jared Leto); Globo de Oro al Mejor actor y Mejor Actor Secundario (a los mismo actores); Premio Critics Choice al Mejor Actor y Actor secundario (ídem); Premio Círculo de Críticos de Nueva York al Mejor Actor Secundario (Leto); Premio Gotham al Mejor Actor (McConaughey), y así un largo ecétera. 

La razón del unánime reconocimiento de la crítica hay que buscarla en la espectacular (y agónica) transformación física de Matthew McConaughey y Jared Leto, que producto de la pérdida de peso se muestran frente a las cámaras como dos verdaderos enfermos de SIDA, dos zombis que luchan por prolongar su agonía. Aquí no hay maquillaje ni efectos digitales. Todo es tal y como se muestra, y en verdad duele ver esos cuerpos esqueléticos (es inevitable traer aquí el recuerdo de Christian Bale en "El maquinista") y la intensidad que invierten en sus interpretaciones.


Igual de fácil es hallar una respuesta al escaso "tirón" comercial de este film de Vallée. Aquí la enfermedad se muestra despojada de sensiblería. Escasea el heroísmo, menudean los bajos instintos y se exprime el afán de supervivencia. Aquí no hay lágrimas ni nada que se parezca a "Philadelphia" de Jonathan Demme. Todo es áspero, incluso denigrante. No hay más que comprobar la reacción de la mayoría de los médicos y de las farmacéuticas cuando los enfermos buscan una solución a su problema de la mano del personaje encarnado por McConaughey, un profesional del rodeo que no duda en traficar con distintos fármacos no testados pero de probada eficacia (dentro de lo eficaz que se podía ser a finales de los ochenta frente a una enfermedad como el SIDA).

Una película para dejarse arrastrar. Unas interpretaciones que te encogen el ánimo. El cine no tiene que ser ni amable ni comercial; a muchos nos basta con que sea bueno. Además, por increíble que parezca, es una historia real: la del vaquero Ron Woodroof. Quedáis advertidos. 

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