Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Los Irregulares, de Cazador de Ratas





Título: Los Irregulares
Autores: Ángel Olgoso, Elia Barceló, Carmen Moreno, Rodolfo Santullo, Kike Ferrari, Juan Guinot, Mercedes Rosende, Alejandro Castroguer, Cristina Jurado, María Zaragoza y Daniel Pérez Navarro. 
Año: 2015
Páginas: 285
Editorial: Cazador de Ratas


Sinopsis (extracto del texto de contraportada): Pocas veces sucede que un secundario adquiera tanta o más importancia que el propio protagonista, pero que lo hagan personajes meramente anecdóticos (no por su importancia en el desarrollo de los casos de Holmes, sino por el lucimiento que de ellos hace Conan Doyle), como es el caso de los Irregulares de Baker Street, es casi un paradigma dentro de la literatura. Los Irregulares son nombrados tan sólo en dos de las historias del canon sherlockiano: "Estudio en Escarlata" y "El signo de los cuatro"; y se da nombre  a dos de sus integrantes: Wiggins y Simpson.
 
Algunas reivindicaciones, casi todas muy meritorias, ha habido de estos personajes sherlockianos. Desde Cazador de Ratas hemos intentando poner nuestro granito de arena e invitamos a algunos autores que son absolutamente necesarios para entender la historia de la literatura de género en habla hispana. "Estudio en escarlata" fue el inicio de las andaduras de nuestros héroes, Los Irregulares de Baker Street.

Watson y Homes por S.Paget

Prologada por Lem Ryan ("La Frati Nigra" y "Sherlock Holmes: el hombre que no existía"), esta antología da voz y presta todo el protagonismo a esos secundarios que fueron los Irregulares en las obras de Conan Doyle. Aquí podremos encontrar a un buen puñado de ellos, desde el muy nombrado Wiggins, hasta Pilar (o Pe Punto), medio española, medio gitana, pasando por Samuel, Elliot el Puntadas, Dalfield, Stigel, Ronald, Atkins, Corinne, William Spode y algunos otros que, alejados de la estética holmesiana más canónica, les rinden homenaje a través de la orografía bonaerense.

Nos tropezaremos con los Irregulares en carne y uso, o en forma de recuerdos, de viejas fotografías, o en mensajes cifrados. Con los Irregulares en su niñez y juventud, o en su senectud. Hay retratos de todos los colores, como conviene a toda buena antología. Los hay que se ciñen en exceso al espíritu de Doyle y de sus escritos (lo que no es malo en sí mismo), y los que vuelan por sí mismos, aun a riesgo de resultar incomprendidos (lo que no tiene que ser bueno per se). 

Estimado lector, en este volumen editado por Cazador de Ratas, irás a la búsqueda del Lecho Celestial del Doctor Graham, en un relato que tiene mucho de irreverente, de broma cruel y despiadada ("El lecho celestial del doctor Graham"). Resolverás el asesinato de Mrs. Hughes, una mujer de bien y decente que ha sido asesinada de manera similar a las putas que ejecuta Jack el Destripador ("Una mujer respetable"). Asistirás a la investigación en torno a los crímenes del Destripador y su descorazonadora conclusión ("Los irregulares & Jack"). 

También escucharás el lamento de un niño que, al otro lado de una tapia, repite: crimen, crimen... ("El niño al otro lado de la tapia"). Entenderás los peligros que comporta el trasladar a Alemania a dos camaradas que precisan de la ayuda de nuestros Irregulares ("Dura como un martillo, filosa como una hoz"). Te sumergirás en Villa Crespo, Buenos Aires, de la mano de un recogedor de cartones que necesita saber cómo murió realmente su padre ("La Yumba"). 

Conocerás a un Sherlock que "tiene frito" el cerebro a causa de un accidente, y que se enpeña en entregar el dinero que ha robado a sus colaboradores más anónimos, los Irregulares ("Peleando en la cubierta del Titanic"). Seguirás los pasos inversos de William Spode en un desesperado intento por reconstruir su pasado ("¿Alguien recuerda a Vera Lynn?"). Oirás la historia de Gabriel Wellis, un niño de ascendencia inglesa que vive en España, y que se siente fuera de contexto, en tanto no averigüe lo que no quiso contarle su abuela ("Out of context"). 

Te encontrarás con Violette Szabo, organizadora de la resistencia francesa, que es atrapada y torturada por los nazis mientras ella sueña que es Corinne, una Irregular al servicio del 221B de Baker Street ("Corinne"). Y finalmente alucinarás con la distopía que Daniel Pérez Navarro edifica en torno a unos Irregulares, más peligrosos que un robot gigante o un nido de bacterías, y a la Guerra de Cuba ("Argón Californio"). 


El Habitante Incierto posa con la antología

Resumiendo, una antología que gustará a los holmesianos más recalcitrantes (por lo menos un puñado de relatos), a los más heterodoxos y a los lectores que gustan de buenas historias. Lo que no es poco.


viernes, 25 de septiembre de 2015

Hoy Glenn Gould cumpliría 83 años

Como recordatorio, el Habitante Incierto de esta casa quiere dejaros este Beethoven, muy personal por obra y gracia del pianista canadiense. 


domingo, 20 de septiembre de 2015

Los lunes al sol, de León de Aranoa


Título origina: Los lunes al sol
Director: Fernando León de Aranoa

Guión: Fernando León de Aranoa & Ignacio del Moral 
Música: Lucio Godoy
Fotografía: Alfredo Mayo
Año: 2002
Duración: 113 min.
 

Reparto: Javier Bardem, Luis Tosar, José Ángel Egido, Nieve de Medina, Enrique Villén, Celso Bugallo, Joaquín Climent, Aída Folch, Serge Riaboukine, Laura Domínguez, Fernando Tejero...

Sinopsis (extraída de FilmAffinity): En una ciudad costera del norte de España, a la que el desarrollo industrial ha hecho crecer desaforadamente, un grupo de hombres recorren cada día sus empinadas calles, buscando salidas de emergencia. Son funambulistas de fin de mes, sin red y sin público, sin aplausos al final; viven en la cuerda floja del trabajo precario y sobreviven gracias a sus pequeñas alegrías y rutinas.
 

* * *


Ya desde el mismo inicio, León de Aranoa dibuja la tonalidad (Sol menor, quizá) de la historia que se dispone a contar. Bajo los títulos de crédito pasan imágenes de las distintas protestas y movilizaciones de los trabajadores de los astilleros en defensa de sus puestos de trabajo. Sus enfretamientos con la policía. La desesperación de unos y la condición de rottweiler de los otros. 

El paro: ese drama que ha arrinconado a la mayoría de los personajes de este film. Que los iguala en fracasos, pero que los deja a merced, a la deriva casi, del carácter de cada uno. Estos protagonistas son a saber: 

Santa (Javier Bardém), un combativo parado que no deja de arengar a sus compañeros de bar y de horas muertas, que se obstina en pelear como gato paza arriba (recordemos las 8.000 pesetas que le piden en juicio por haber roto una farola). Un pequeño vividor que no pierde ocasión de trapichear con Nata, la canguro, o ponerse morado en los supermercados y luego no pagar lo comido. Y que sueña con Australia: allí hay curro y se folla.

Jose (Luis Tosar), que recela de la fidelidad de su esposa y siempre está a la defensiva, pues no en vano se siente un estorbo en la relación, casi una sombra. 

Ana (Nieve de Medina), la mujer de Jose, trabaja en una conservera de atún. Odia el olor a pescado que transpira su cuerpo, y le duelen las piernas y la apatía de su marido. 

Lino (José Ángel Egido), cincuentón que no pierde la esperanza de hacerse con un trabajo remunerado con catorce pagas y despacho. Hará todo lo posible por negar su edad (recuérdese el tinte o el jersey de su hijo adolescente), incluso frente a los espejos. 

Reina (Enrique Villén), técnico de seguridad, es uno de los del grupo que ha conseguido reconvertirse. Desde esa cómoda posición, se permite el lujo de amonestar a sus antiguos compañeros. Quien quiere trabajar, consigue un trabajo, les insta. 

Amador (Celso Bullago), el más viejo de grupo, tiene un ánimo agriado. No deja de beber y de negar la entrada a su piso a los amigos, cada vez más hundido en su insondable pena (increíble en la escena de los siameses). 

Rico (Joaquín Climent), dueño del bar en que fondea el grupo a diario. Es otro de los supervivientes del cierre de los astilleros, pues gracias a la indemninzación obtenida consiguió montar hace años un negocio que le permite ir tirando. 

Nata (Aida Folch), la hija de Rico, canguro a tiempo parcial, es capaz de mercadear con su trabajo y dejar a Santa el cuidado del niño que ella debía vigilar. 

Serguei (Serge Raibouknie), antiguo astronauta, tuvo la mala suerte de que la caída de la U.R.S.S truncase su carrera espacial. Y ahora, lejos de las estrellas, sólo vuela cuando le cuenta a los amigos alguna de sus anécdotas espaciales (señalar la de si Dios Existe). 

Ángela (Laura Domínguez), una treintañera que "vende" queso suizo en el supermercado y que carga con un niño pequeño del que no se especifica qué enfermadad padece. 

Lázaro (Fernando Tejero), el guarda tartamudo y sin demasiado criterio que vigila la maquinaria olvidada en los astilleros, casi el guarda de un cementerio. 



Un colección de derrotas que convierten a la película en una lúcida reflexión en torno al paro y a las devastadoras consecuencias que tiene sobre quienes lo padecen. Un cadáver, el de los cuerpos de estos perdedores, que León de Aranoa cose con habilidad valiéndose de ese acertado tono irónico que imprime a muchas de sus escenas (recuérdese la parábola de la Cigarra y la Hormiga, por ejemplo). Sin este humor, el film se convertiría en un panfleto; se derrumbaía él, y caerían al mismo tiempo los espectadores. Como siameses. 

En definitiva, na pequeña joya del último cine español.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Palabra de William S. Burroughs


Edición española, Ediciones Escalera, 2012

Una cita tan actual que sobrecoge. Es de "Blade Runner: una película", de William S. Burroughs, escrito en 1979: 

"La sobrepoblación ha obligado a aumentar de forma exponencial el control gubernamental sobre el ciudadano de pie, no a la vieja usanza del terror y la opresión propias del estado policial sino en términos laborales, crediticios, de vivienda, pensiones y atención sanitaria: prestaciones que ahora pueden ser denegadas. (...) El individuo pasa a ser un número, y sin número no hay prestación."

Primera edición, Editorial Blue Wind Press, 1979

domingo, 13 de septiembre de 2015

Cinco años después de "La Guerra de la Doble Muerte"


Hoy, trece de septiembre, se cumplen CINCO AÑOS de la publicación por Almuzara de "La Guerra de la Doble Muerte". A modo de celebración, y como regalo a los lectores más fieles, subo a esta entrada el que fue Capítulo 0 de "La Guerra de la Doble Muerte", novela que Almuzara editase en 2010. 

En este capítulo los lectores podrán encontrar a uno de los personajes más esquivos de toda la saga ("La Guerra de la Doble Muerte" y "El último refugio") y conocer parte de su historia. Estará visible la integridad del texto por espacio de una hora nada más, hasta las 11 horas. Espero que lo disfrutéis.

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A Ángel Vela, que desde el primer momento
creyó en la importancia de la Doble Muerte.


CAPÍTULO 0
 
 
Año 1931. Un pueblo del Este de los Estados Unidos,
las 22:30 de la noche.

 
Seguramente quien llamó aquella noche a Tod Browning lo hacía alentado por el éxito fulgurante de su anterior película, “Drácula”, y absolutamente convencido de que el director de cine no podría rechazar la oferta. Su jugada era perfecta, una Escalera Real de Color en el póquer.
—Tengo algo más terrible que el mismísimo Hombre Elefante —sentencia el desconocido yendo directamente al grano. La voz, astillada, parece venida de la otra esquina del mundo o de otro planeta, de lo lejos que suena.
—Lo siento, no sé de qué me habla. Creo que se ha equivocado de número —se defiende Browning.
En ese instante no hay nada más importante en su vida que el gin tonic que apura; con él trata de olvidar los preparativos del nuevo rodaje. Y la llamada es de lo más inoportuna. Repantigado sobre el sofá, descansa el vaso sobre el pecho, los dedos sobre el cristal, las piernas encima de una banqueta. No puede imaginar el final de todo: la sangre, el hambre, los huesos triturados, lo imposible, el horror. Sólo será cuestión de horas.
—Ni Drácula ni Frankestein son comparables a lo que le ofrezco.

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 Al cabo de una hora, el capítulo ha sido extractado por el Habitante Incierto. Para leerlo de nuevo, habrá que esperar a otro aniversario. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Alejandro Castroguer gana el Premio Jaén de Novela

El Habitante Incierto os deja esta noticia extractada del periódico digital La Vanguardia.com:


Alejandro Castroguer, natural de Málaga, es el ganador en la modalidad de Novela de la XXXI edición de los Premios Literarios Jaén 2015 que organiza CajaGranada, dotado con 16.000 euros, por la obra titulada "Glenn"


El presidente del jurado de la modalidad de Novela, Salvador Gómez Valdés, ha anunciado hoy en rueda de prensa el fallo de este premio, que ha sido otorgado por mayoría entre los tres finalistas de un total de 96 obras presentadas a esta modalidad.

Respecto de la novela, el jurado resalta "su retrato luminoso y a la par sombrío de Glenn Gould, un personaje fascinante que forma parte de la mejor historia de la música contemporánea, resuelto con un lenguaje directo y de poderosas imágenes, desde una perspectiva muy original, acorde con la personalidad del protagonista".

Ha recordado que en las 31 ediciones de estos premios se ha contado con 15.400 participantes y ha adelantado que estos premios se entregarán en Jaén el próximo 27 de noviembre con una conferencia que pronunciará Eduardo Mendoza.

martes, 8 de septiembre de 2015

Jugando a las portadas

Pues no es más que esto, un juego. Posible portada para mi única novela negra escrita hasta la fecha: "El bailarín de claqué". Una obra tan malagueña como extraña. 



Añadir que en esta novela tiene cierta importancia esta canción de Café Quijano. 


domingo, 6 de septiembre de 2015

Dos citas para Beigbeder

El Habitante Incierto quiere hoy dejarles las dos citas que preceden la novela Windows in the Word, de Frédéric Beigbeder. Son muy explícitas, tanto que el Habitante las suscribe al cien por cien. 


Creo que un novelista que no escribe novelas realistas no entiende nada de los problemas de la época en la que vivimos.  (Tom Wolfe)

La función del artista es adentrarse en el corazón del infierno. (Marilyn Manson)