Blog personal de Alejandro Castroguer

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sábado, 16 de mayo de 2015

Recomendación del mes de mayo



Título: El adversario
Título original: L'Adversarie
Autor: Emmanuel Carrére
Páginas:172
Editorial: Anagrama.
Género: ?

Esta ntrada es una colaboración de Antonio Calzado, autor de "El lagaro en la Roca", y que en su día el propio autor subió a su blog homínimo, ahora desaparecido. Subida con permiso del mismo. 


                                        El autor
"La mañana del nueve de enero de 1993, mientras Jean Claude Romand mataba a su mujer y a sus hijos, yo asistía con los míos a una reunión pedagógica de la escuela de Gabriel, nuestro hijo primogénito..."

Así comienza El Adversario y el autor no se ha visto obligado a inventar nada: estos hechos ocurrieron realmente. Jean Claude Romand mató también a sus padres con un rifle y después intento suicidarse, en vano. En la actualidad cumple cadena perpetua en la prisión de Villefranche-sur-Saone.


                                   El protagonista
A primera vista, no hay mucho de especial en este suceso. Un asesinato múltiple, otro escalofriante caso en la historia criminal de Francia. Pero lo que convierte en única a esta historia no son los crímenes, sino la Mentira. El Adversario narra la historia de una mentira tan enorme y tan aparentemente imposible de sostener que duró más de veinte años.

El prestigioso doctor Jean Claude Romand trabaja en la sede de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, Suiza. Percibe un excelente sueldo y está considerado como una autoridad mundial en el campo de la oncología. Reside en una lujosa casa cerca de la frontera entre Francia y Suiza. Conoce a intelectuales y políticos, y es un esposo y padre modelo. Sólo que todo esto es mentira, porque Jean Claude Romand es, literalmente, nada.



               El protagonista y su familia
Romand jamás llegó a licenciarse en medicina; abandonó la carrera en segundo curso. Tampoco trabajó en la OMS ni en ninguna otra parte, nunca. Todo era parte de un gigantesco engaño que sostuvo ante sus familiares y amigos durante la friolera de veinte años. Cuando su treta estaba a punto de ser descubierta, tomó la trágica decisión de matar a toda su familia y suicidarse. Pero el suicidio no tuvo éxito.

¿Cómo era un día cualquiera en la vida de Romand? Por la mañana se despedía afectuosamente de su familia y se marchaba, a 5000 l volante de su potente coche, a su trabajo de gran responsabilidad en la OMS. En realidad, Romand mataba el tiempo vagabundeando por autopistas, bosques y áreas de servicio. Leía en el coche o dormía, tomaba algo en cualquier cafetería prudentemente alejada de su casa. Y por las tardes regresaba a casa tras un día de duro trabajo. Nadie dudó de él jamás. Era un tipo tranquilo y atento que inspiraba confianza. La palabra de Jean Claude Romand era ley.



                   El protagonista dirante el juicio
Primero interesado y luego obsesionado por el caso, Emmanuel Carrére asistió al juicio y consiguió cartearse con Romand. Incluso llegó a entrevistarse con él en prisión. ¿Cómo era posible mantener un engaño así durante décadas? Y lo más importante: ¿por qué hacerlo? La última pregunta sigue sin tener respuesta.

Todo comenzó cuando Romand era estudiante (buen estudiante) de Medicina en la universidad de Lyon. Un día cualquiera, Romand no se presenta a un examen. No se sabe si fue porque se quedó dormido -es lo que él dice, que no le funcionó el despertador- o porque no lo llevaba preparado. La cuestión es en sí algo trivial. ¿No te has presentado al examen? Bien, prepárate para aprobarlo en la próxima convocatoria, eso le diría cualquiera. Romand reacciona de forma diametralmente opuesta: a los pocos días telefonea a sus padres para decirles que ha aprobado el examen al que no se presentó. Es el primer eslabón de una cadena infinita de mentiras.

A partir de ahí comienza a rodar la bola de nieve. Hay que inventarse otra mentira para tapar a la primera y así sucesivamente. No pasa mucho tiempo antes de que Romand se vea atrapado en su propia red de engaños. Quizá sin darse cuenta atraviesa el punto de no retorno. Llega un momento en que ya no puede confesar, porque ello implicaría que él mismo no existe. No es que haya mentido una o muchas veces, es que su propia existencia es una absoluta mentira. No hay una doble vida como delincuente, no hay un vicio vergonzoso o un abominable crimen tras las mentiras de Romand. Lo peor, lo más terrible de todo es que no hay absolutamente nada tras la fachada de Romand.

Es increíble el cuidado que emplea en que nadie descubra esta fachada. Probablemente usó más esfuerzo y tiempo en esta tarea que el que hubiera necesitado para licenciarse y trabajar realmente como médico. Todo está meditado hasta el último detalle. Jamás le da el teléfono de su oficina a su mujer y se comunica con ella a través de un busca. De vez en cuando, pasa por la sede de la OMS como visitante y recoge todos los folletos a disposición del público para dejarlos en su casa, como si los hubiese olvidado. Otras veces, y como es un médico importante, le invitan a congresos en el extranjero. En estos casos Romand se aloja unos días en un hotel cerca del aeropuerto y en las tiendas de París compra regalos para sus hijos, regalos típicos del país que se supone que va a visitar.

Pero si Romand no trabaja... ¿de dónde sale el dinero? Romand no vacila en estafar a sus amigos o a sus propios padres con el señuelo de jugosas inversiones en bancos suizos. Incluso llega a vender a precio astronómico -en su calidad de médico de la OMS- a un conocido que tiene cáncer un simple placebo, que supuestamente forma parte de un revolucionario tratamiento contra la enfermedad. Como era de esperar, el hombre muere de cáncer a los pocos meses.


    Forografías del protagonista en prisión
El libro es alucinante. No porque esté magníficamente escrito (que lo está), sino porque todo esto ocurrió de verdad. Si yo me invento esta historia para una novela me crucifican -y con razón- porque no se la cree nadie. Así que ya os digo, un libro recomendable cien por cien e indispensable para entender, al menos en cierta medida, el abismo en el que puede caer -¿por propia voluntad?- un ser humano. Y eso es todo por hoy. Hasta la próxima, gente.

Opinión personal: * * * * * (Excelente)


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