Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

martes, 5 de mayo de 2015

Descenso brusco, de Juan Guinot



Título: DESCENSO BRUSCO
Autor: Juan Guinot
Año: 2014
Páginas: 293
Editorial: Cazador de ratas

Esta reseña apareció con anterioridad en la web de Fantasymundo.  

Casi desde el comienzo late en toda la novela esa mueca de escepticismo con que el narrador, en primera persona, nos cuenta su peripecia desde que, en pleno vuelo Fiumicino-Madrid, una niña rumana no deja de llorar, para desesperación de todo el pasaje. Ahora que en España se lleva la moda de pagar un billete de tren para no se oiga nada más que el revuelo del moscardón de tus propias ideas, el router de tu cerebro, es lógico que los pasajeros del avión no soporten el inocente llanto de una nena que no sabe decir qué le sucede. La desesperación de los padres y el agobio de los pasajeros serán el desencadenante de todo lo que habrá de suceder a continuación. O eso parece.

Partiendo de esta cómica circunstancia y de la consecuente aparición del llamado “hombre del jersey marrón”, que acalla a la pequeña con una simple imposición de manos, “Descenso brusco” se convierte en un tobogán de emociones. La tormenta que se cierne sobre el avión y el aterrizaje no son más que el preludio de esa charada que tendrá lugar ya en tierra. Lo primero que les sucede a los pasajeros es la perdida de las maletas. No aparecen por ninguna parte, ni rastro de ellas. Así que es normal que afloren los nervios y se comentan ciertas imprudencias. Como sucede en determinadas ocasiones, la policía, lejos de aplacar los ánimos encendidos, los alienta con la gasolina del desprecio o de la mera incompetencia.

Cuentan que tiempo atrás existió otro escritor, argentino igual Juan Guinot, que narró el veraneo de una niña consentida y que llenó las páginas de su relato de bestias menudas, hormigas, mosquitos, una mamboretá… El formiciario contenido en “Descenso brusco” es más grande, cierto; llega desde Barajas hasta la Puerta del Sol, Preciados, Gran Vía… si hasta alcanza a Aranjuez. Contiene calles que todos los madrileños, y hasta los foráneos, conocen. Barrios viejos. Pisos compartidos. Gigantesco sí, pero formiciario a la postre. Y en función de ello, la pasión entomóloga de Guinot no desmerece a la de Cortázar. El análisis de los bichos que pululan por sus capítulos tiene el buen sabor de la literatura argentina, modismos incluidos, y que bien merece la atención del lector que se define como curioso.

Fotografiemos alguno de los insectos humanos más notables de este bestiario:
>Juanito, el narrador. Argentino hincha del Boca y del Atleti, trabaja para una distribuidora de papel, aunque su verdadera pasión es la literatura. No en vano duerme sobre un somier de libros, el colchón echado sobre el inestable piso de portadas y ediciones de todo tipo. Le encanta “Ubik”, de P.K.Dick, sobre cuando lo transforma en “El libro gordo de Petete”. Y apuesta por la máxima “quien se calienta, pierde”, aunque con poco fortuna.
>Dart Vader, perro policía. Ha olfateado tanta droga en redadas policiales que hay que desprogramarle a base de raciones extra de morcilla. Es el escudero y pasaporte perfecto para Juanito, por mucho que al principio no se soporten. Cuidar de él durante treinta días es la condena que le impone la policía a Juanito por patearlo en Barajas. 
>Idoa, dueña del piso en que vive Juanito y que alquila habitaciones porque su sueldo en una agencia de publicidad no es suficiente para pagar la hipoteca. Dueña de sus silencios y de esa obsesión suya por meterse en la cama del narrador cada vez que le baja la regla para abrazarse a él, se mantiene a suficiente distancia del narrador como para que éste no se confunda.
>El comisario de policía a quien ha de visitar, a diario, Juanito en compañía de Dart Vader. Sueña con prejubilarse y dedicarse a formar una banda de música celta antes de que la detonación de los disparos le deje sordo. 
>Van Basten, compañero de piso de Juanito. Fumador de porros, casi una sombra que sólo se deja sentir dentro de los capítulos cuando abandona la casa para ir a hacer tratos con marihuana.
>El matrimonio rumano, ¿parientes descastados de la vieja estirpe de chupasangres?, y la hija que no deja de llorar para agobio de los pasajeros del vuelo en tanto no aparece la figura del “hombre del jersey marrón”.
>Toto, el peruano que se viste de Mickey Mouse en Puerta del Sol y que cambia dólares por euros, ¿o era al revés? Mercadea con la ilusión de los más pequeños a cambio de dinero. Un superviviente nato que teme lo que su esposa pueda estar pensando de él allá en su país.

Hay muchos otros especímenes que el lector irá tropezándose a medida que vaya desenterrando la oscura trama escondida bajo la más insignificante y casual de las apariencias. Cámaras de vigilancia, centros de revisión oftalmológica, comisarias, tiendas regentadas por chinos, jardines palaciegos, acuerdos editoriales que no llegan a ninguna parte, vecinos entrometidos… Al término de la novela, Cazador de Ratas nos obsequia con un relato, “La matarratas”, también de Juan Guinot.

“En Argentina se le dice ola polar a toda refrescada que venga del sur. Acá (España), el frío viene del norte y el calor del sur. Eso y los giros de izquierda a derecha de los remolinos del agua en los desagotes de las piletas son las grandes diferencias geofísicas entre allá y acá.” Más allá de estas diferencias geofísicas subrayadas por el narrador, ¿quién mejor que un artista no nacido en España para componer este espejo cóncavo y convexo en que mirarnos? ¿Quién mejor que Juan Guinot, escritor de notables medios, para arrancarnos una sonrisa en medio de las situaciones más problemáticas? Recomiendo, pues, esta novela a todos aquellos lectores que disfruten de una buena novela negra con toques de humor, o viceversa. Una buena historia a acompañar, si es posible, con un buen mate, y que se bebe con la misma delectación.

Para finalizar felicito a la editorial Cazador de Ratas porque no ha podido demostrar mejor olfato. Si este “Descenso brusco” ha sido su primer apuesta, ¿qué no habrá que esperarse de ella con el paso de los meses y las publicaciones? Apostando por la calidad, le vaticino un sólido futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada