Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

sábado, 1 de septiembre de 2012

The Walking Dead


Si este blog fuera algo más corriente, o Alejandro Castroguer un escritor más impersonal, seguramente yo (habitante incierto de esta Casa Deshabitada) aprovecharía la ocasión para hablar de la serie de moda zombi, aunque sólo sea porque el número de sus detractores iguala o supera al de sus defensores. No sería mala excusa esta. Basada en la serie de cómics homónima creada por Robert Kirkman y Tony Moore, tiene gracia que la serie de tv no goce del beneplácito del público como aquella. ¿Las causas del desastre? No vienen al caso.

Valga este pequeño engaño para llamar la atención sobre una pequeña joya del cine. No os enfadéis. Porque me he asomado a esta casa para hablaros de otro THE WALKING DEAD. Sí, qué coño. De otro mucho mejor. No os hablaré del de Frank Darabont, director interesante sin más. Sino del que firmó uno de los mejores artistas de la dirección cinematográfica del pasado siglo XX. Os hablo de Michael Curtiz y su The Walking Dead, traducida al español como Los muertos andan.



TÍTULO: Los muertos andan
TÍTULO ORIGINAL: The Walking Dead
AÑO: 1936
DURACIÓN: 66 min.

DIRECTOR: Michael Curtiz
GUIÓN: Ewart Adamson, Robert Adams, Joseph Fields, Lillie Hayward, Peter Milne
MÚSICA: Bernhard Kaun
FOTOGRAFÍA: Hal Mohr (B&W)
 

REPARTO: Boris Karloff, Ricardo Cortez, Edmund Gwenn, Marguerite Churchill, Warren Hull,...
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures

SINOPSIS (extraída de Filmaffinity): Narra la resurrección científica de un inocente condenado a la silla eléctrica que, una vez vuelto a la vida, emprende el camino de la venganza. 

Así mira John Ellman a sus verdugos

La película es una extraña mezcla entre cine negro y cine de terror, en su variante zombi (pero no lo entendamos como zombi romeriano, sino muerto devuelto a la vida). Como la obra es corta (apenas 65 minutillos), tal vez el director malgasta los primeros 25 minutos en elaborar la trama que desemboca en la muerte de John Ellman. Este hombre fue encarcelado por homicido y sale de la cárcel casi al mismo tiempo que el juez Shaw condena a unos mafiosos a pesar de las amenazas de muerte de que es objeto. Lo cierto es que podia haber abreviado aquí para conceder más minutos a la venganza del muerto.

Esta pandilla de impresentables, lideradas por el abogado Nolan, consiguen que John Ellman trabaje para ellos en tareas de vigilancia de la casa del juez Shaw. Todo es un ardid para enculpar a Ellman. A ojos de la justicia, él será quien habrá matado al juez en venganza por meterlo en la cárcel diez años antes.

Un muerte viviente que sabe toca el piano

Nada salvará a John Ellman. Ni siquiera Nancy y Jimmy (jovenes científicos a la orden del doctor Beaumont) que presenciaron la muerte de Shaw a manos de la pandilla liderada por Nolan. Son amenazados de muerte, era obvio. Cuando consiguen quitarse el miedo de encima, ya es demasiado tarde. Ellman ha muerto en la silla eléctrica. Sólo queda una solución: el doctor Beaumont intentará obrar un milagro único. 

Toda la película se sustenta sobre la figura imponente de Boris Karloff que interpreta a un John Ellman de antología. Pianista de profesión, cuando resucita debido al ingenio del doctor Beaumont, los recuerdos fluyen al compás de la música, mientras toca al piano, verdadero catalizador del John Ellman que fue en vida. Desde entonces la venganza está servida.

Boris Karloff, impresionante en su estatismo, se beneficia de una excelente fotografía en blanco y negro firmada por Hal Mohr (que ganó dos Óscars como fotógrafo por El sueño de una noche de verano, de 1935 y El fantasma de la ópera, de 1943). Mohr logra momentos únicos, verdaderos milagros. Como ese instante (véase la 1ª fotografía de Karloff) en que el brillo de una lágrima parece una verdadera amenza. Pocas veces he visto un prodigio semejante. Por ese detalle bien vale que la busquéis. 

Es un clásico con todo el sabor de aquella epóca, al que como única pega pondría que no durase diez minutos más.  


1 comentario:

  1. Gran película sin duda. Hay algunos clásicos en blanco y negro que están casi olvidados y es una pena.

    En cuanto al The Walking Dead actual sigo el cómic desde hace varios años, mucho antes que saltara a la fama, y me parece impresionante. La serie de televisión no es lo mismo pero también me gusto y me entretiene bastante más que ver el Telediaio o Cuéntame.

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