Blog personal de Alejandro Castroguer

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sábado, 15 de septiembre de 2012

Recomendación del Mes de Septiembre


Voy a inaugurar una nueva sección en el blog, que denominaré "Recomendación del mes". En ella hablaré, los días 15 de cada mes, fundamentalmente de libros (puede ser que también haya películas y/o músicas), de esos libros editados ya hace un buen puñado de años o, por el contrario, publicados recientemente, que no deberían faltar en tu biblioteca. Será un juego inocente con que hablar de títulos imprescindibles, siempre a juicio del habitante incierto de esta casa.

Vayamos, pues, con la recomendación del mes de septiembre: El Señor de la Rueda.




Título: EL SEÑOR DE LA RUEDA
Autor: GABRIEL BERMÚDEZ CASTILLO
Año: 1978
Editorial: Albia Ficción

Sinopsis, contraportada: El planeta, visto desde el espacio, presentaba interminables cruces de carreteras, sin que apareciese ciudad alguna. Los caminos, como una constante infinita, se cruzaban entre sí, formaban nudos, se conectaban unos con otros. Y sobre ellos corrían los castillocar, con las flámulas ondeantes al viento, las lanzas en la terraza, y los caballeros y damas justando o divirtiéndose sin cesar. Jamás se detenían, ni de día ni de noche. En las mesas de los vehículos, el hidromiel se derramaba de las jarras de peltre mientras las damas, con los vestidos más provocativos, asediaban a los caballeros y los sangrantes filetes de buey humeaban en las mesas, y la espumeante cerveza desaparecía en las resecas fauces. Los criados mecánicos esperaban para cumplir el más pequeño deseo de sus amos, y los motores rugían en la noche sin cesar. Bajo la égida del misterioso rey Arturo hacía ya generaciones que las cosas eran así. Pero la tenacidad de uno de esos caballeros, Sir Pertinax le Percutens, llega a desvelar el misterio de esa vida en continuo movimiento sobre las rutas interminables.
¿Qué era realmente lo que sucedía en este planeta perdido en el confín de la galaxia? 




Es un verdadero placer abrir esta Casa Deshabitada, y esta sección de la Recomendación del Mes, con una novela de un verdadero clásico de la ciencia ficción española, tal vez el nombre más importante de este género (sin olvidarnos de Domingo Santos o Rafael Marín, por ejemplo): Gabriel Bermúdez Castillo. El Señor de la Rueda fue editada en 1978 por Albia Ficción. También contó con una edición posterior en la añorada Biblioteca de Ciencia Ficción  de Orbis, aquella que llegara a los quioscos a mediados de los años 80, donde ocupaba el número 91 de la colección. Ha sufrido otra edición, esta vez Pulp Ediciones de tan ingrato recuerdo para el novelista (obviemos los motivos).

Os dejo un extracto del artículo "Mi aficción a la ciencia ficción", del año 2003, en que habla de esta obra en concreto:
En 1978, me despierto un día después de soñar con extraños carromatos que circulan por carreteras, tripulados por caballeros mediavales, armados con lanzas y con cascos, con coselete y rodilleras de acero... Soñé con esta historia casi completa. Lego me documenté sobre heráldica y armaduras... En una semana tengo escrita la novela.

Revelador el texto, ¿no creéis? Es más, nos habla del impulso creativo de Gabriel, que suele documentarse durante meses y a continuación se encierra durante una semana o varios meses y escribe la novela de un tirón. Hay muchos casos semejantes en su producción.

Este "El señor de la rueda" es una obra bien original, considerada por muchos seguidores como de "culto". Retrata un supuesto mundo de reminiscencias medievales donde lo fundamental, lo vital para los personajes que lo habitan, es no detenerse bajo ningún concepto. La vida, entonces, se convierte en un periplo sin fin por carreteras y autopistas. ¿Sobre qué vehículos, os preguntaréis? Sobre patitos y castillocar. ¿Cómo? Habréis pensado que este habitante incierto se ha vuelto loco. Pero no. Un patito es el proyecto de lo que en el futuro será un castillocar. Y éste es una fortificación con distintas estancias y almenas, que se mueve gracias a un montón de ruedas y a un generoso ejército de motores (cuantas más ruedas y motores mejor, más importante será el castillocar). 

Las normas quer rigen esta sociedad son por completo arbitrarias, y acaso un tanto esperpénticas. De ahí lo divertido de la propuesta de Bermúdez Castillo. Os pongo un ej.: se puede entablar un enfrentamiento con otro caballero (una justa) por algo tan nímio como un mal adelantamiento (nótese el toque de humor del caso). ¿Cómo puede evitarlo el caballero que tenga miedo o se sienta en inferioridad de condiciones? Acogiéndose a un enfrentamiento de enquerre, o lo que es lo mismo, pagar por rehuir la justa. 
Aquí va otro ej.: recuerdo que las relaciones sexuales entre caballeros y damas son bastante más liberales que las que regían aquel año de 1978 en que vio la luz editorial la novela. Son ellas las que eligen con quien hacer el amor, de tal modo que un caballero jamás podrá negarse. Sin embargo ellos nunca tiene opción de pedir a una dama: han de esperar su oportunidad.

En definitiva, una pequeña joya. Una novela divertida y algo incorrecta políticamente. Un viaje en el tiempo. Una lectura más que recomendable. Un clásico que en el 2013 cumplirá 35 años. 


A título personal, deciros que esta novela me ha traído ecos de la Marcha de la ópera "El amor de las tres naranjas" de Prokofiev. Su marcialidad rimbombante casa a la perfección con el mundo envarado de estos caballeros y sus absurdas justas y cuitas.






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