Blog personal de Alejandro Castroguer

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domingo, 25 de diciembre de 2011

Mecanoscrito del segundo origen (Pedrolo)

Justificar a ambos lados
Título: Mecanoscrito de segundo origen
Título original: Mecanoscrit del segon origen
Autor: Manuel de Pedrolo
Año: 1974
Páginas: 181 páginas
Editorial: Orbis Biblioteca de Ciencia Ficción
Encuadernación: Tapa blanda


(Extraído de la wikipedia) Manuel de Pedrolo (L'Aranyó, Els Plans de Sió, Lérida, 1918 – Barcelona, 1990) fue un escritor español en lengua catalana. Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas.

Durante la Guerra Civil Española se afilió a la CNT-FAI e hizo de maestro en la población de Fígols de les Mines. Perteneció a la rama de artillería del Ejército Popular Republicano y estuvo en los frentes de Falset, Figueras donde vio morir a su hermana Jacinta.
En 1949 publicó su primer libro la obra Ésser en el món (Ser en el mundo), un poemario. De 1953 data su primera novela, Es vessa una sang fàcil. En 1954 obtuvo el premio Joanot Martorell, lo que consolidó su posición como uno de los valores más sólidos, a la vez que más prolífico, de la novelística catalana actual y más tarde el Premio Mercè Rodoreda de cuentos y narraciones por Crèdits humans.

Pedrolo ensayó toda suerte de innovaciones en sus novelas. Sea cual sea el tema, refleja un fuerte realismo, que aborda la aventura del hombre sujeto a su condición humana, con todas las contradicciones que eso implica. Practicó también en otros géneros, en especial el cuento y el teatro. Destaca por encima de todos su novela de ciencia-ficción el Mecanoscrito del segundo origen, que además fue llevada a la televisión por la cadena autonómica TV3 en una serie de gran éxito. También fue un escritor relevante de novela negra.

Su obra fue censurada durante décadas aduciendo los siguientes criterios: catalanismo, opiniones políticas, religión, moral sexual y lenguaje indecoroso. Recibió en Premio de Honor de las Letras Catalanas en 1979. Murió en Barcelona en el año 1990.



Esta novela, hace unos años, alcanzó cierta fama, ya no tanto por la adaptación para una serie de gran éxito producida y emitida por TV3 (año 1985, dirigida por Ricard Reguant), como porque se convirtió en uno de esos libros que, gracias a los caprichos de las programaciones escolares, todos los colegios y/o institutos utilizaban como lectura obligatoria. Hubo un tiempo, años antes, en que este honor lo ocupó "El camino" de Delibes, recuerdo de mis tiempos de estudiante. (Aquí hago un inciso para señalar uno de esos libros que cumplirían esta función: "Marcovaldo" de Italo Calvino). De esta manera el Mecanoscrito se impuso en las aulas.

¿La razón de esta aceptación, que los protagonistas eran precisamente dos adolescentes?, ¿que a los lectores les atrajo la odisea de estos dos supervivientes en mitad de un mundo muerto? Sea como fuere, se impuso entre este público, estigmatizándola así ante el resto de lectores adultos.
Y claro, según mi humilde opinión, la obra va mucho más allá del estrecho corsé de "literatura juvenil", por mucho que la sencillez de su propuesta y la inocencia de los protagonistas lo acerque a este mundo.

Todo empieza cuando dos chicos pegan a Didac y le arrojan a una alberca. Alba, que ha sido testigo de la agresión, se lanzará en pos del niño. Es en ese mismo instante cuando algo sucede, indeterminado, confuso. La intención de autor es por lo tanto no dejar muy claro qué es lo que borra casi por completo el rastro de la humanidad. ¿Será de verdad culpa de esos platillos volantes que cruzan el cielo cuando Didac y Alba están bajo el agua?

Desde entonces la supervivencia se impone y Pedrolo maneja a sus dos protagonistas con desparpajo. Lo primero es la sorpresa, después la negación ante lo ocurrido. Por último será la aceptación y ponerse de inmediato manos a la obra. El novelista se detiene en el costumbrismo con que relata cada labor, cada saqueo, la necesidad de cuidar el huerto ante la previsión de que los víveres enlatados terminarán acabándose.

Destacar cómo no la entrada en la ciudad de Barcelona, la obsesión de los niños por aprender cuanto más mejor y por preservar los libros de la destrucción y la dejadez. Es por eso por lo que se les ocurre la idea de guardarlos en el interior de los automóviles que hay abandonados en un parking. Luego los etiquetarán en el parabrisas para saber su contenido.

Si contase más podría destripar la esencia de esta mínima aventura (mínima por breve), que se lee con agrado y casi un suspiro. Lectura recomendable para aquellos que la gozaron de jóvenes y desean volver a ella, y también para los amantes de la ciencia ficción o el género apocalíptico.


2 comentarios:

  1. Es una novela que leí de mayor y a mí me gustó mucho. Es una buena y sencilla novela de ciencia ficción y corte postapocalíptico.

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