Blog personal de Alejandro Castroguer

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sábado, 1 de octubre de 2011

Uno de tantos: "Para Esmé, con amor y sordidez"


"Uno de tantos" hace referencia a una serie futura de reseñas que continuarán con la misma premisa con que será escrita ésta: hablar en profundidad de un solo relato, elegido a tal efecto de una antología. Es un pretexto como otro cualquiera de hablar de literatura y de despertar en el lector potencial el apetito, sin tener que trinchar todos los textos. Así que me conformaré con diseccionar uno a mi antojo.

Empecemos con el autor, J. D. Salinger (1919-2010). Aquó os dejo una pequeña biografía, extractada de la web alohacriticón: http://www.alohacriticon.com/viajeliterario/article1154.html


Salinger nació el 1 de enero de 1919 en Manhattan, Nueva York (Estados Unidos), hijo de Marie Jilich, una mujer católica de origen irlandés, y de Sol Salinger, un polaco de religión judía que había emigrado a los Estados Unidos para dedicarse con éxito a la venta de productos alimenticios.Estudiante poco brillante, intervino en la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser graduado como sargento y a participar en el desembarco de Normandía.

Después del conflicto bélico, J. D. Salinger consiguió publicados algunos relatos en la revista “The New Yorker”. Uno de sus relatos más populares, en el cual volcaba sus traumáticas experiencias bélicas, fue “For Esme – With Love and Squalor”. Con “El Guardián Entre El Centeno” (1951), novela de tono cínico que criticaba con acidez el mundo hipócrita de los adultos desde la perspectiva de un sarcástico y rebelde adolescente llamado Holden Caulfield, Salinger fue recibido con entusiasmo por la crítica, siendo el libro, censurado en algunos lugares, una de las obras favoritas de los universitarios del período. Dos años después apareció el libro de relatos “Nueve Cuentos” (1953).

Salinger, un hombre tímido y solitario, poco amigo de la fama, rechazaba conceder entrevistas, ser fotografiado y permaneció recluido gran parte de su existencia en Cornish, New Hampshire. A comienzos de los años 60 publicó varios libros con el protagonismo de la familia Glass, como “Franny y Zooey” (1961), “Levantad Carpinteros La Viga Maestra” (1963) y “Seymour: Una Introducción” (1963).

A mitad de los sesenta se retiró definitivamente de la vida pública dedicando su tiempo al budismo zen, al vegetarianismo, a la homeopatía y a contemplar películas clásicas y programas y series de televisión, ya que Salinger es un adicto a la pequeña pantalla. Falleció el 27 de enero del año 2010. Tenía 91 años.



El relato elegido es "Para Esmé, con amor y sordidez", incluído en su obra "Nueve cuentos", publicada en 1953.

El título bien podría ser la dedicatoria de la carta que el protagonista (huérfano de nombre y apellidos) de la historia no escribe, por lo menos en el decurso de la misma. Aunque también podría apuntar a que el relato en sí es la carta.

El presente en que se sitúa el comienzo del texto no volverá a aparecer, ni siquiera al final a modo de colofón. Será un guiño al lector para que complete lo que falta de la historia. Es un preludio que nos pone en situación respecto de lo que vendrá después. En él se cuenta que el protagonista recibe por avión una invitación a una boda en Inglaterra. No se especifica el nombre de la novia, porque es de ella de quien parte la invitación. Decidirá no ir porque debe de estar en casa cuando su suegra vaya a pasar unos días con su mujer y con él. Así que se decide a escribir unos apuntes (¿la carta "Para Esmé, con amor y sordidez"?) por si acaso al novio le interesa (más bien está dispuesto a "hacerle pasar uno o dos momentos de malestar").

A continuación el protagonista referirá las circunstancias en que participa en la Segunda Guerra Mundial (lastre que comparte con el propio autor, Salinger). Corre el año de 1944, está destinado en Devon, Inglaterra, haciendo un curso de entrenamiento "pre-invasión". Justamente el día en que finaliza el curso, el protagonista decide bajar al pueblo, a pesar de la pertinaz lluvia. Asiste al ensayo del coro de la iglesia, compuesto en su mayoría por niños y niñas. Entre ellos destaca el canto y la figura de una joven de trece años, que parece liderar al grupo.

Más tarde, tendrá lugar la escena más extensa del relato, el encuentro en el bar del pueblo entre el protagonista y la muchacha, que llega acompañada de Charles, el hermano pequeño, y de la señorita Megley. El descaro con que se acerca a la mesa ocupada por el soldado y la facilidad con que entabla conversación no pasará desapercibido para el lector. A pesar de las constantes interrupciones de Charles, ambos hablan de sus gustos, de literatura incluso, porque él dice que le gusta escribir cuentos (¿es evidente que es el mismo Salinger?). Esmé, que tal es el nombre de la muchacha, le ruega que le escriba un cuento dedicado a ella. Que sea sórdido, ya que a ella le gusta la sordidez. Al despedirse, prometen cruzarse cartas. Ella lo hará primero para que él no contraiga ningún compromiso. Justo después, ya superado el ecuador del cuento, el tono y los personajes del relato cambian completamente. O eso parece. Transcribo el cambio de registro:
"Esta es la parte sórdida o emotiva del relato, y la escena cambia. Los personajes personajes también cambian. Yo todavía ando por este mundo, pero de aquí en adelante, por motivos que no me es permitido revelar, me he dsifrazado con tanta astucia que ni el lector más inteligente podrá reconocerme".

Menudo cambio. La lectura por momentos se hace huidiza. Pero hasta aquí dejo la disección, no vaya a ser que desbarate el encanto de este "Para Esmé, con amor y sordidez". Eso sí, decir que necesita de la implicación del lector que ha de completar ciertas lagunas que Salinger deja a conciencia. Quizá porque le gusta dejar la literatura algo cruda, como un buen solomillo.

2 comentarios:

  1. Sallinger, con una narrativa huidiza que por poco supera el mito de su ostracismo, un perfecto comienzo para esta serie de artículos. ¿Puedo recomendar, aunque puedan parecer mejorables, a Asimov y Lovecraft para estas reseñas? Me parecen imprescindibles en lo que al género "chico" se refiere.

    P.S.:Coincidimos en el gusto para la carne roja.

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  2. Gracias Pedro. Iré poco a poco hablando de esos autores que apuntas, y muchos otros.

    Y sí, Salinger era un maestro de lo sugerido y nunca explicado.

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