Blog personal de Alejandro Castroguer

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sábado, 26 de febrero de 2011

Doce hombres sin piedad, de Sidney Lumet


TíTULO: Doce hombres sin piedad
TÍTULO ORIGINAL: Twelve Angry Men
AÑO: 1957
DURACIÓN: 95 min.
DIRECTOR: Sidney Lumet
GUIÓN: Reginald Rose (Teatro: Reginald Rose)
MÚSICA: Kenyon Hopkins
FOTOGRAFÍA: Boris Kaufman (B&W)

REPARTO: Henry Fonda, Lee J. Cobb, Jack Warden, Ed Begley, Martin Balsam, ...

PREMIOS:
3 nominaciones al Oscar: Mejor película, director, guión adaptado
Premio Oso de Oro y Premio OCIC 1957 (Sidney Lumet)
Premio BAFTA 1958 al mejor actor extranjero (Henry Fonda)
Premio WGA 1958 al Drama estadounidense mejor escrito (Reginald Rose)
Premio Mención especial 1957 Festival Internacional de Cine de Locarno (Sidney Lumet)
Premio Kinema Junpo 1960 a la Mejor película extranjera (Sidney Lumet)
Premio Edgar Allan Poe 1958 a la Mejor película (Reginald Rose)
Premio Nastro d'Argento 1958 al Mejor director de película extranjera (Sidney Lumet)
Premio Blue Ribbon 1960 a la Mejor película extranjera (Sidney Lumet)
Premio Bodil 1960 a la Mejor película estadounidense y al Mejor director (Sidney Lumet)
Premio Jussi 1958 al Mejor actor extranjero (Henry Fonda)

SINOPSIS (extraída del Filmaffinity): En un juicio, y tras escuchar todas las pruebas y testimonios, un jurado popular compuesto por una docena de personas tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a muerte a un acusado. La vida de un muchacho está en juego, en manos de 12 personas que también tienen su historia. En un principio once de ellos se inclinan por la condena, pero uno discrepa...


Antes de nada, agradecer públicamente a Sergio Baldoví Cáceres su diligencia y predisposición a conseguirme este título que tanto ansiaba tener, y por todavía no poseía por distintas circusntancias. Gracias.

Ahora vayamos a la reseña: En 1957 esta obra de Sidney Lumet, de extraordinaria fuerza, se enfrentó en la pelea por los Oscars con un auténtico titán: "El puente sobre el río Kwai", film muy grande, pero no sé hasta qué punto superior a estos "12 hombres sin piedad". No contento con arrebatarle el Oscar a la Mejor Película, se llevó también los de Mejor Director y Mejor Guión Adaptado. Si, en parte, ya me parecen injustos los dos primeros, en el apartado de Guión Adaptado (concediéndole la importancia que tiene al trabajo realizado por Michael Wilson, Carl Foreman y Pierre Boulle para adaptar la novela de este último -sí, es el autor de El planeta de los simios-) se me antoja casi una afrenta, por cuanto en la cinta de Lumet todo el peso de ella recae sobre el guión y los actores. No hay nada más que un escenario, doce hombres y un guión soberbio. Para aquellos quienes crean en la justicia de estos premios, decirles que Henry Fonda ni siquiera estuvo nominado en el apartado de Mejor Actor.

El director de fotografía Boris Kaufman (se llevó un oscar por "La ley del silencio" tres años antes) retrata a los 12 protagonistas en un glorioso blanco y negro, exento de las exageraciones casi expresionista de otros autores. La música, de mínima presencia, remarca los títulos de crédito y poco más, con lo que la parte del león de esta obra recae en las interpretaciones y el soberbio guión, adaptado por Reginald Rose de su homónima obra de teatro.


Los actores, que forman un elenco muy sólida, enidiable, intrepretan a los 12 miembros del jurado. Martin Balsam interpreta al portavoz y número 1. Los demás son John Fiedler (2), Lee J. Cobb (3), E. G. Marshall (4), Jack Klugman (5), Edward Binns (6), Jack Warden (7), Henry Fonda (8), Joseph Sweeney (9), Ed Begley (10), George Voskovec (11), Robert Webber (12).

Salvo que tienen mucha prisa por finiquitar la votación y enviar al procesado a la muerte a fin de regresar a sus vidas, de ellos conocemos muy pocas cosas, apenas las que se entienden de las conversaciones cruzadas entre unos y otros. Los hay publicistas, jubilados, corredores de bolsa, currantes vulgares y un arquitecto, el nº 8. Aunque ya había triunfado con títulos como "Sólo se vive una vez" de Fritz Lang (1937), "Jezabel" de William Wyler (1938), "El joven Lincoln" (1939), "Las uvas de la ira" (1940) por la que recibió su primera Nominación a los Oscars, "Pasión de los fuertes "(1946), "Fort Apache" o "Guerra y paz" (1956), aquí nos deja una de sus mejores actuaciones, justo la que le valiera su segunda nominación como Mejor Actor. Tal fue la vergüenza que se le otorgó un Óscar honorifico en 1980 por toda su carrera, y al año siguiente ganó el de Mejor Actor por "En el estanque dorado". Un año después moriría.

En la obra de Sidney Lumet hay momentos claves, de gran tensión dramática (recordad el parlamento racista del nº 10, Ed Begley), pero son fundamentales dos de ellos, propiciados por el personaje de Henry Fonda: el momento de la navaja, cuando demuestra que él ha podido conseguir una navaja como la que usó el supuesto asesino; y el instante del conteo de los pasos (en 15 segundos en imposible hacer el recorrido del testigo).

Por supuesto del enfrentamiento de Fonda con uno de los malos oficiales de Hollywood, Lee J. Cobb, saltan chispas. Una obra absolutamente imprescindible. Una obra maestra. Una lección de cine como las que ya no se recuerdan.

No digáis que no os lo dije.

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