Blog personal de Alejandro Castroguer

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domingo, 24 de octubre de 2010

Una zarzuela de bajos intereses: La escopeta nacional

Título: La escopeta nacional
AÑO: 1978
DURACIÓN: 95 min.
DIRECTOR: Luis García Berlanga
GUIÓN: Rafael Azcona & Luis García Berlanga
FOTOGRAFÍA: Carlos Suárez

SINOPSIS (extraída de FilmAffinity): Un fabricante catalán de porteros electrónicos viaja a Madrid, acompañado de su amante, para asistir a una cacería que él mismo ha organizado. Su principal finalidad es relacionarse con gente de la alta sociedad para así mejorar su negocio. Todo parece ir bien, hasta que el dueño de la finca demuestra plena autoridad sobre Jaime, que es el verdadero organizador de la reunión. En el festejo encuentra personajes diversos junto a los que vive situaciones absurdas.


Ésta no es una película de terror, ni mucho menos de zombis, claro está. Aunque a todos los seguidores de la GDM os sonará su nombre. Valgan unas palabras para glosar una de las obras más ácidas del cine español de la transición.

Con un reparto de lujo (José Sazatornil, Luis Escobar, Antonio Ferrandis, José Luis López Vázquez, Rafael Alonso, Mónica Randall, Laly Soldevilla, Félix Roateta, Amparo Soler Leal, Luis Ciges, Chus Lampreave, Bárbara Rey) la película retrata la fauna que rodea a una cacería, pero no la aviar sobre la que hay que disparar bien rápido, sino la que viste ropa cara y maneja billetes, aunque esto del dinero sólo sea de manera simbólica, por lo menos así ocurre en el caso del Marqués, interpretado por Luís Escobar, que anda más tieso que las pobres perdices muertas que caen desde el cielo.

Todo empieza con la llegada de Jaime Canivell, encarnado por J.Sazatornil, empresari catalá, empeñado en colocar en el mercado su patente de los porteros electrónicos, sí, esos que tenemos todos en los portales de nuestros bloques. Lo acompaña su amante y secretaria (o debería decir secretaria y amante) a la que presta su cuerpo Mónica Randall y que ha de pasar por su esposa a fin de guardar las buenas formas. Su desesperación va en aumento al tener que ir de oreja en oreja hablando de las ventajas de su producto. Ha de asegurarse las ventas. Lamentablemente se arrima al árbol que ha de ser talado en breve, el ministro que interpreta Antonio Ferrandis. Para desgracia de Canivell durante la cacería y posterior cena evita al señor Castanyns, director de un banco que le negó un crédito, y en cuyo círculo de amistades se encuentra el que será nombrado nuevo ministro. Duele ver cómo ha de desandar el camino andado y enrollar su orgullo y tragárselo para pedir a su antiguo enemigo los favores del nuevo ministro.



Un director que cuenta entre sus logros con "Bienvenido Mister Marshall", "Calabuch", "Los jueves, milagro", "Plácido" y "El verdugo", radiografía (casi se podría hablar de autopsia a la clase pudiente española) las distintas mezquindades de unos y otros con una lucidez propia de un guión (recordemos a Azcona) en el que las conversaciones se solapan unas a otras.

Para no destripar nada y por destacar alguna escena, hablar del bingo en el que a Canivell se le reprende por haber jugado un solo cartón. Y cuando la suerte le sonríe se ve casi obligado a dejar las 96.000 pesetas ganadas en favor de una obra de beneficemcia. O también de la escena en que Luís Escobar corte vello púbico de la amante de Canivell para su colección fetichista.

Una obra maestra en definitiva. De visión obligada para los amantes del cine español.

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