Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

martes, 23 de febrero de 2010

9.1º Capítulo >> Crónicas de Guerra. La huída


Avenida Federico García Lorca, Granada

Sábado 30 de enero de 2010, las 20:30 de la noche


El olfato. Acechar a la presa, buscar el mejor momento para saltar sobre ella. La ausencia de sentimientos. La cueva de la barriga vacía de vísceras. Únicamente la urgente llamada de la sangre. El instinto. Los costurones y las equis de hilo negro identifican y diferencian su cuerpo del resto, como el hierro de una ganadería.

Tras una montaña de escombros, la sombra vigila todo lo que sucede a su alrededor. La noche honda es su mejor aliada. El frío tensa los músculos.


De pronto, percibe el ronroneo mínimo de un motor. A través de la Avenida de Juan Pablo II aparece la mancha oscura de un vehículo. Trae las luces apagadas.

La secuencia de los acontecimientos permite que todo suceda en un radio de apenas cincuenta metros. Porque al mismo tiempo que el coche se detiene delante del esqueleto de un edificio a medio construir, la sombra detecta una nueva presencia que se mueve con sigilo en mitad del océano de la noche. Huele el miedo. Apostaría que es un superviviente. Sólo uno de ellos puede oler de esa manera.


Los que ocupan el vehículo azul han abandonado sus asientos, y se refugian a la carrera dentro del bloque. Primero dará cuenta de la sombra solitaria y luego subirá en busca de los otros. Para que sepan que no se olvida de ninguno, deja oír un alarido que arranca astillas a la noche. Es su manera marcar el territorio. Tácticas de depredador.


El temblor del aire sobrevuela Granada por dos veces liberando su carga de Mk77 antes de que la sombra sienta de nuevo la necesidad de gritar. Es incapaz de expresarse de otra manera, únicamente desencajar esa rabia de los rincones de su cuerpo y escupirla contra la oscuridad.

Está a punto de abandonar de su escondrijo cuando el superviviente atraviesa la rotonda iluminada por una hoguera. Al atravesar el charco de luz es descubierto y rodeado inmediatamente por un grupo de zombies que acuden convocados por el olor de la carne fresca. El hambre es un potente inhibidor. Todos ellos saben que a esas alturas de la noche corren un grave peligro. Pero el roedor del estómago solicita su ración, y mendigos del instinto, sólo les resta obedecer.


El superviviente es un hombre que ronda los cincuenta años, escurrido de carne y mirada deslustrada. Ha tenido la desgracia de ser descubierto cuando buscaba algo que llevarse a la boca. Enarbola un madero en llamas en un desesperado intento por ahuyentar a los hambrientos.

En ese mismo momento, a cincuenta metros de distancia, la figura de Salvador se recorta en el portal del edificio. El soldado se deja arrastrar por un impulso más fuerte que la propia necesidad de seguir con el grupo, al abrigo del resto de compañeros. Sabedor de que ninguno dejará que deserte, ha de actuar por su cuenta y riesgo.

Miedo sobre miedo, a que los compañeros le ataquen mientras duerme, a no oírlos y a ser despertado por el lacerante escozor de los dientes, a seguir combatiendo para defender lo que ya está perdido, y también a Ellos, a esos prodigiosos depredadores de la noche. Pero por encima de todos, el miedo a no intentarlo.

Es una apuesta a doble o nada, es consciente de ello, pero es el momento que llevaba esperando durante semanas. Seguir el camino en solitario es de vital importancia para Salvador.


Alcanza el Chrysler. Rápidamente se acurruca en el asiento, escondido tras el salpicadero. Cuando logra controlar el pánico, alza la cabeza.

Delante del coche todo sucede a una velocidad increíble, el borrón de la sombra acercándose a la rotonda, el geiser de la sangre, los cuerpos destrozados de los zombies y la inmolación final del superviviente.

Tras la masacre, en mitad de la noche en llamas, quedan la sombra y Salvador, frente a frente, cincuenta metros de asfalto entre el miedo de uno y la irracionalidad del otro, entre el nerviosismo y el instinto.

Caer ahora sería una putada.


El quiste de las llaves al final del bolsillo. Encogido para que la sombra no detecte mi presencia, resulta casi imposible alcanzarlas con la punta de los dedos.

Menos mal que esa cosa de ahí afuera hace un movimiento imprevisto. Mira a su derecha y se dirige con paso firme al edificio. Antes de entrar en el portal alza la mirada. Busca algo, quizá la confirmación de la brasa de un cigarro o la cabeza de uno de mis compañeros.

La sombra entra en el edificio. Lo primero que se encontrará es el cadáver del perro guardián. Respiro aliviado.

Aprovecho el instante para tirar de las llaves hacia afuera y acertar con la ranura del contacto. De inmediato gruñe el motor de Chrysler.


Arriba, en la séptima planta se escuchan los gritos de desesperación. Es imposible no oírlos desde abajo. Salvador mete primera, suelta el embrague y pisa el acelerador. Debe controlar el terremoto de los nervios.

De repente, un cuerpo se estrella contra el suelo. Los huesos se quiebran como si fuesen de madera y estalla la cabeza. La Doble Muerte ha alcanzado a uno de los compañeros tras una caída de más de veinte metros de altura. Un último estertor sacude los brazos.

El coche se aleja en dirección a la rotonda. Al llegar se estremece. Algo golpea el suelo por debajo. Salvador ha de sujetar con fuerza el volante. Atraviesa una escombrera de cuerpos mutilados, una abstracción de músculos y órganos. Pasar por encima de brazos y piernas es fácil. Por el contrario debe sortear las cabezas y los torsos.

Chasquidos de huesos que se quiebran bajo el peso del vehículo. Salvador reza para que ninguna astilla ósea provoque un pinchazo. Entonces sí que estaría perdido, a merced de Él.

Las ruedas trazan dos líneas paralelas sobre el charco de sangre.

Sobre la ciudad sobrevuelan los dos Mirage F1. Ahora el fuego jabonoso alcanza la barriada de Maracena, a unos cientos de metros a la izquierda de donde se encuentra.


(Originalmente se publicó completo el capítulo. Ahora sólo es un extracto en espera de la publicación del libro)

26 comentarios:

  1. ¿30 de Febrero de 2010? 28... 29 en 2012...

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  2. Está bien escrita esta escena de acción, aunque la nocturnidad y la velocidad siempre reducen el campo de los elementos que pueden ver tanto el espectador como el personaje, dejando los elementales y cercanos, difuminando los demás (amen de la restricción frontal/trasera del coche). Pero el resultado es bueno, ahora sólo hace falta ver si le llegará la galosina para el viaje.

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  3. ¿Se meterá la sombra en el territorio de uno de sus iguales? ¿Habrá confrontación o se dedicarán a perseguir la presa como gatos tras todo lo que se mueve?

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  4. Buen viaje. Atención con no atropellar a un erizo, que puede pinchar la rueda.
    Salud.

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  5. Perdón por el error de fechas, está claro que es el 30 de enero para seguir la lógica secuencia de anteriores capítulos. Vaya mala pasada que me ha jugado la cabeza. Ya está arreglado, Félix.

    Gracias por tu comentario, la verdad es que la noche y la velocidad dificultan la escritura. Hay que tener en cuenta que este es un capítulo puente para el siguiente.
    El nombre del mismo ("Crónicas de Guerra. La gasolinera") ya responde a tu pregunta.

    Saludos.

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  6. Errantus, gracias por tus palabras. La verdad es que el transcurso de los capítulos resolverá todas las dudas.

    Un abrazo.

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  7. Anónimo, hay peligros mayores que el de un simple erizo. Gracias.

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  8. Menuda errata galopante he cometido con la "galosina". Debe ser el nuevo carburante francés a base de dulces.

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  9. Jajaja, Félix, escribir más rápido con la cabeza que con los dedos trae estos problemillas.

    Lo dicho antes, gracias.

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  10. Otra entrada que sigue alimentando mi curiosidad y mi interés por continuar leyendo esta GDM.
    Si tengo tiempo, me extenderé un poco más. Saludos.

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  11. Cuando tengas tiempo, Mil noches. Ya está finiquitado el capítulo del próximo viernes. y espero adelantar más capítulos este fin de semana a pesar de que subo a Madrid a ver la Marcha Zombie y hablar de la GDM.

    Saludos.

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  12. Hoy me he demorado en comentar más que otras veces porque las vacaciones se me terminan y se reanudan las clases en el instituto. De todas formas aquí está mi comentario.

    Pues sí que es una muy buena escena de acción, con muchos detalles escalofriantes, como ese chasquido de huesos cuando Salvador le pasa por encima a unos escombros de cuerpos humanos. Sabes cómo hacer para que la tensión no desfallezca, y eso se nota muy bien en el ritmo, por lo demás, ese ritmo que es tan propio de tu escritura.

    Otra vez me ha vuelto a intrigar la presencia de esa especia de monstruo sin nombre que le da por atacar y masacrar a todo el mundo.

    En general me ha gustado el capitulo, pero creo que extrañé un poco a Judith

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  13. Hola
    Muy buena la descripción del caos, con todos esos restos de cuerpos desmembrados y demás. Muy intensa y angustiosa la huída de este "héroe", llamado Salvador. Me ha gustado bastante este personaje, es bastante real. En su situación yo hubiera reaccionado igual, con el mojón en el culo y cagando leches, jajaja.

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  14. Se me olvidaba
    Échale un vistazo a esto:
    Las ruedas dejan trazan dos líneas paralelas

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  15. Haces bien en entrecomillar eso de héroe, Antonio. Y la verdad es que la elección por parte de vosotros los lectores del nombre de salvador es de lo más acertada.

    Gracias por el apunte, error rectificado. Un saludo.

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  16. Pobre Salvador la de cosas que le pasan y las que le tienen que esperar, que como te he leído estas sudando la gota gorda para poder sacarlo de allí.

    Al menos tenemos chasquidos de huesos y alguna víscera por hay bailando. Y de paso , como mañana hay otra entrada y esta lectura es reciente, me reservo los 15 minutos de rigor para leer el capítulo 10.

    Y parece que fue ayer cuando empezó. :)

    Como siempre que leo esta GDM, disfruto de algo diferente dentro de los Z y eso me atrae cada vez más.

    Saludos

    Fer

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  17. Me gusta como va la historia. Espero que al final los vencedores de la guerra sean los vivos.
    Y, por cierto, más que la bomba MK77, la realmente útil en esa situación es la bomba de oxígeno, como la que aparece en "Estallido". Su efecto es idéntico a la atómica, excepto que no produce radiaciones.
    Y España las tiene.

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  18. Gracias Ftemplar, pues sí, la gota gorda para conseguir que Salvador evite el peligro que le acecha. La entrada de hoy es la de La Gasolinera. A ver qué te parece.
    Otra vez Salvador y una nueva aventura (esta vez mínima).

    Gracias por tus palabras.

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  19. La existencia de esa bomba de oxígeno la desconocía. Ésta del MK77 es una mejora del napal. La usé para mostrar hasta dónde se puede llegar en una situación así. Me apunto de todas formas esa bomba para futuras/posibles escenas.

    Gracias, feslade. Las guerras siempre las han ganado los vivos sobre otros vivos. En esta ocasión veremos qué suerte corren los zombies protagonistas. La incógnita está en el aire.

    Saludos.

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  20. Ahora hay una nueva encuesta para saber si os gustaría que la GDM se publicase en papel. Por supuesto espero que votéis que "sí", jeje.

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  21. Leído ya, por fin. Me ha gustado este capítulo. Tiene ritmo. Y te imaginas todo lo que pasa. Poco a poco Salvador gana adeptos. Enhorabuena.

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  22. Gracias Vanessa. Veo que cada cual tiene su personaje favorito, ahora sólo hay que esperar que a la mitad de la novela se puedan juntar varios de ellos. Paciencia.

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  23. Bueno Alejandro aquí sigo, sin prisa pero sin pausa, robándole ratitos a las mil ocupaciones cotidianas para leer un capitulo más de tu interesante historia que cada vez está más emocionante. Me da un poco de rasca eso de que sea en Andalucía y mi gente se zombifique y muera y se pierda este carácter tan alegre y jovial que nos caracteriza,jajajaja, pero vamos que quizá por eso mismo me tenga enganchado. ¿Habrá un happy ending? Sinceramente espero que no.

    Otra cuestión, he visto que tienes enlazados los blogs de tus seguidores y que te falta poner el mío, jejeje. Tampoco es que sea algo muy fundamental ni nada de eso, pero si tienes un rato para asomarte y leer mis cuentos me gustaría conocer tu opinión. Si todo va bien después de Semana Santa subiré el próximo cuento, pero dependerá de cuanto tiempo consiga robar en la playa para escribir.

    Bueno ya sigo leyendo en otro momento que ahora mismo tengo que volver a mis labores. Casi estoy tentado de hacer un corta y pega de todo, imprimirlo y llevármelo a la playa... sería buena idea, decidiré a lo largo de la mañana.

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  24. Gracias Félix. COn respecto a tu Blog, no lo tengo enlazado porque creo recordar que no puedo en él. Ya me cuentas y lo enlazo sin problemas, claro que sí.

    Espero que siga siendo de tu interés esta historia "andaluza". Y por qué no, llévatela a la playa.

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  25. Ya tengo arreglado lo del blog, espero.

    Al final no me lo lleve a la playa y me he dedicado al ocio más extremo jajajaja, vacaciones al 100%.

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  26. Bueno, Félix, ahora miro eso del Blog, y si puedo lo enlazo. Gracias.

    No te preocupes. El descanso es necesario. Saludos.

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