Blog personal de Alejandro Castroguer

En el blog de Alejandro Castroguer podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

De lecturas recientes y futuras

El Habitante Incierto ha de agradecer desde esta Casa Deshabitada la gentileza de los regalos a Manuel Berlanga (autor de la saga "Nórax de Tartessos" y editor de Berserkr), a Pilar Márquez (editora de El Transbordador) y a Reinaldo Manso (autor de "UMMO: historia de una obsesión"). Se trata de estos tres cuadernillos con los que el incierto lector pasará unos muy buenos ratos de lectura. Mil gracias. 

MEMORIA NO ESCRITA DEL HACEDOR DE UNIVERSOS
Manuel Berlanga


CONTAMÍNAME (Colección Diversiones, nº 4)
Abel Amutxategi

EL CASO DEL CABALLO ASESINO (Deconstruyendo "Silver Blaze")
Reinaldo Manso

martes, 12 de diciembre de 2017

Experianza, de Alberto Vilas


Cuando un artista cree firmemente en lo que hace, el mensaje llega con nitidez al público. Ya sea un lienzo, una novela o un disco. El pianista y compositor Alberto Vilas, que ya ha visitado esta Casa Deshabitada con su Ubuntu (abajo el enlace a la reseña de este blog) y Crónica cromática (ídem), dejó sentadas las bases de su estilo en este su primer cedé, EXPERIANZA, y desde entonces cree ciegamente en la fuerza poética de la melodía. El jazz, universo musical donde todo es posible, tiene en el gallego a un músico de inagotables ideas, poco dado a las extravagancias, y que confiere a todas sus obras un sonido muy característico. Al oír el disco uno puede rastrear la sombra de otros grandes pianistas compositores, incluso el sabor de los clásicos.

El Habitante Incierto posa con el cedé
El saxo de Rosolino Marinelo enuncia el tema de Experianza, punteado luego por la guitarra de Felipe Villar . El piano de Alberto Vilas aparece compases después para decir la misma música, en primer término, y después llevarla por el camino de la divagación, sendero que transitarán en breve el saxo y la guitarra. Cuando parece que la pieza ha llegado al final, el piano señala a media voz un otro camino con una nueva melodía para acabar la pieza con una luz muy diferente a la del inicio.

Al principio de Océana el saxo navega sobre el oleaje de la rítmica, en manos de Javier Barral y Juansy Santomé, hasta que se agota. Aguarda la aparición del piano, que de inmediato practica el cabotaje del silencio, praxis en la que el compositor se muestra un maestro: escancia las notas casi una a una para que el resto de instrumentistas hallen el motivo musical exacto con que seguir adelante. La guitarra caza notas al vuelo antes de que el oleaje del inicio vuelva a zarandear la pieza.

Alberto Vilas en Gorm, pieza dedicada a Manu, ataca las primeras notas e impone el ritmo a los demás músicos. El saxo, al cabo de los compases, desobedece del mandato del grupo y se ejercita en el monólogo. Pero todo vuelve a su cauce primigenio en los compases finales.

Música a media voz la de este Interludio, que aparece en cuarto lugar del cedé, consagrado a la guitarra, que escancia apenas unos susurros. Esta pieza se titula igual que el octavo corte del disco, del que se diferencia en casi todo.

Juntos el saxo y la guitarra recitan la bella melodía de Barco volador con la aquiescencia del piano. En esta travesía todo tiene su sitio de la manera más natural. Compases después la guitarra, en primer lugar, el saxo, en segundo, zarpan en busca de su propia esencia. Si en los solos se halla parte del alma del jazz, Villar y Rosolino dejan aquí parte de la suya.  

Pieza de pujanza la de este Gurú, que Vilas se encarga de avivar con su insistencia. Tiene lugar, cuando todo parecía aparentemente en su sitio, un instante maravilloso en que el saxo desvaría notas, se desgañita, sobre el parloteo casi canoro del piano y el repiqueteo de la batería. El guitarrista halla un pequeño hueco donde impartir su magia antes de que el piano recuerde la pujanza inicial y todo se precipite.

La guitarra protagoniza el inicio de Nexos. Sueña notas, armonías lo suficientemente sugerentes como para que el compositor las siembre sobre su piano. La cosecha es instantánea, una balada que soñar con los oídos abiertos. Apenas hay que cerrar los ojos para que te atraviese la belleza.

Esta pieza, Interludio, comparte título con el cuarto corte del disco, del que se diferencia en casi todo. Por extensión y ambición, y por protagonistas. Si en el primer interludio sólo cantaba la guitarra, en este segundo participa todo el grupo. Es verdad que no sólo comparten nombres, sino los acordes y la melodía. Como si el primer Interludio fuese un anuncio del segundo, o éste un eco de aquél.

A juzgar por el arranque, por las sugerencias dichas desde el piano, 960 lúas se antoja una pieza donde primará la rítmica. Ocasionales frases del saxo, la guitarra y el contrabajo desbaratan la idea inicial. La música casi se acuclilla, busca refugio en los susurros. Y cuando parece que todo acabará así, a media oscuridad, surge de nuevo la luz de la rítmica. Y los instrumentos se encienden y la música levanta el vuelo. 

En Nestre intre, música dedicada a Iago, el piano dice mientras que el saxo y la guitarra responden. El piano contradice, luego el saxo añade excusas a la respuesta de antes. Como un niño que se cansa pronto de sus juguetes, la pieza se agota y deja en paz y solo al silencio. 

Tras la enunciación de la melodía principal, Desterrados deja espacio al piano para que, sacudido por la batería, desarrolle su solo. Con la fraternidad de la guitarra, el saxo contradice al teclado. No hay luchas en estos compases, acaso la constatación de que el grupo es más grupo unido que disgregado, que la música es más música si se comparte con otros.

Tal y como sucediera con sus cedés posteriores, los citados Ubuntu y Crónica cromática, este EXPERIANZA acaba con una pieza para piano solo, Naquela estrela, tan breve que apenas da tiempo a decir su nombre. Es la rúbrica callada de Alberto Vilas a su primer disco, y el inicio de una singularidad. Muchos de los seguidores del músico anhelamos que, vencidos los contratiempos, sea capaz de alumbrar un disco en que las ochenta y ocho teclas de su instrumento canten en solitario.

Para conseguir EXPERIANZA, pincha en el enlace:  
http://albertovilasquintet.wixsite.com/albertovilas/shop
 
En resumidas cuentas, el disco se degusta de un tirón. Además de la belleza de la música, EXPERIANZA cuenta con un excelente grupo de músicos, a saber: Alberto Vilas al piano, Rosolino Marinelo al saxo, Felipe Villar a la guitarra, Javier Barral a la batería y Juansy Santomé al contrabajo. Si te gusta el jazz sin etiquetas, a mitad de camino entre lo clásico y lo inciertamente contemporáneo, prueba con este disco. Te llevarás un hermosa sorpresa.

Para leer la reseña de Ubuntu, pincha en el enlace: 
https://guerradoblemuerte.blogspot.com.es/2016/05/ubuntu-de-alberto-vilas.html 

Para leer la reseña de Crónica cromática, pincha en el enlace: https://guerradoblemuerte.blogspot.com.es/2017/01/cronica-cromatica-de-alberto-vilas.html

Para finalizar, os dejo un youtube donde el quinteto interprera la pieza que da nombre al disco.



lunes, 11 de diciembre de 2017

La web de Alejandro Castroguer

A través de este enlace podréis acceder a la web/blog de Alejandro Castroguer: http://alejandrocastroguer.blogspot.com.es/



En ella encontraréis una biografía, la ficha de sus novelas, las antologías que ha coordinado, los relatos que ha escrito para otras antologías, una galería fotográfica, notas de prensa, radio y tv, y un mail para ponerse en contacto con él.

domingo, 10 de diciembre de 2017

El cebo


Esta cita es de Sergiu Celebidache, director de orquesta, especialista que fue de la música de Anton Bruckner:

"Nadie haría arte si no persiguiese la belleza. Pero la belleza no es el fin último. Es el cebo. Sin belleza no perseguiríamos ese fin. Pero, como ya dijera Schiller, todos aquellos que han hallado la belleza saben que detrás de ella se encuentra la verdad. ¿Qué es la verdad? No es definible a través del pensamiento, pero se la puede vivir."

sábado, 9 de diciembre de 2017

Hay que reconocer el trabajo bien hecho

De un tiempo a esta parte, y ya van más de dos años, la editorial El Transbordador ha venido haciendo una excelente labor en el campo del género sin etiquetas ni falsas banderas. Apostando por la literatura, sin más apellidos. Es por ello que su esfuerzo merece el reconocimiento de este modesto blog. No porque sean amigos de esta Casa Deshabitada sus responsables (el Habitante Incierto es poco dado a los grupos organizados y menos aún a las bukakes espontáneas), sino porque el trabajo trabajo es, máxime cuando es honesto y legal para con todos sus autores y lectores. Aquí no hay trucos de magias, aquí todo se factura y se tributa a Hacienda. Los editores de El Transbordador no se merecen nuestro respeto porque sí (por mandamiento divino o pura aceptación a un clan), sino por su labor constante y callada. Por su afán de descubrir historias diferentes y autores nuevos. ¿Qué más da que los textos se adscriban a un género o a otro, o a ninguno en concreto? Como decia arriba, el trabajo trabajo es, y si está bien hecho y es legal, doblemente bien hecho. 

Pincha en el enlace: http://www.edicioneseltransbordador.com/
A lo largo de estos más de dos años han editado cuatro textos que han regalado bajo el epígrafe de "Diversiones", a saber: "Los polvorones de la traición" de Fran Romero, "Gaijín" de Magín Méndez Sanguos, "Digresiones" de Juan Antonio Fernández Madrigal y "Contamíname" de Abel Amutxategi. Obras breve e ingeniosas con que fidelizar a sus lectores, una rara avis en un mundo, el editorial, donde prima el negocio. 

De mayor extensión, la colección "Soyuz" ha alumbrado no pocas historias: van once en total. Novelas cortas o relatos largos, que basculan entre la ciencia ficción más clásica a la pura poesía. Estos son los once Soyuz:

Las tostadas de la Libertad, de Francisco M. Romero
Las adivinaciones de Louis Rimson..., de Fernando Llor
Pedro y la pulsera mágica, de Juan Antonio Fernández Madrigal

La tienda del señor Li, de Abel Amutxategi
El planeta muerto, de Magnus Dagon
La gran mentira, de Joan Antoni Fernández

La Crucifixión de nuestro Señor Jesucristo, de A. Castroguer
Luz simiente, de Francisco Jota Pérez
El silenciador, de Sergi Álvarez

Profundo, de Alberto Moreno Pérez
Jo, jo, jo, de Abel Amutzategi
¿?

Además, en sus comienzos, El Transbordador publicó esta antología con relatos de varios de los autores más interesantes del momento.

Supermalia, coordinada por Enrique Montiel de Arnáiz.

Por si no fuese bastante, han editado todas estas novelas, once en total:

Ciudad de heridas, de Miguel Córdoba
Deriva, de Magín Méndez Sanguos 
Relatos del Universo Lejano, de Carlos Almira Picazo 

El tapiz invisible, de Juan Antonio Fernández Madrigal
Laberinto Tenen, de David Luna Lorenzo
Los tres abismos de Damián Mustieles, de Miguel Córdoba

Antrópica, de Alberto Moreno Pérez
La era del espíritu baldío, de Damián Cordones
Los guardianes errantes, de Magnus Dagon

Me tragó el igualma, de Víctor Guisado Muñoz
Mañana cruzaremos el Ganges, de Ekaitz Ortega
¿? 

No contentos con todo ello, El Transbordador ha reeditado dos de sus títulos más emblemáticos en su colección "Módulo Bolsillo":

Ciudad de heridas, de Miguel Córdoba
Laberinto Tenen, de David Luna Lorenzo
¿? 

En opinión del Habitante Incierto de esta Casa Deshabitada todo este trabajo, además del correcto trato con autores y con el estado, es bagaje más que suficiente para que, cuando menos, todos los aficionados le reconozcamos el trabajo. Gente así de abnegada, discreta y esforzada, es necesaria para que otros muchos disfruten del maravilloso ejercicio de la lectura. 

Pincha en el enlace si quieres saber más de esta trayectoria:

Porque construir es mucho más complicado e ingrato que destruir, MIL gracias Pilar y José María. A seguir luchando.

domingo, 26 de noviembre de 2017

martes, 7 de noviembre de 2017

La condesa Pejacevic

 
Es preciso que yo defienda o ensalce la música escrita por una mujer por el simple hecho de ser mujer. Pues no: su música ES por sí misma, y por si no fuese bastante, además de valiosa, ha sobrevivido al paso del tiempo. 

Ella fue Dora Pejacevic. Nació en 1885, murió en 1923. Perteneció a la familia noble de los Pejacevic. Además de condesa, fue la compositora croata más importante de su época. 


Para muestra, un par de botones. En primer lugar, aquí tenéis su hermosa "Sonata para chelo y piano en Mi menor Op. 35", redactada en 1913.
 

Y ahora su "Trío para violín, chelo y piano en Do mayor Op. 29", escrito en 1910.