Blog personal de Alejandro Castroguer

En este blog podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO" y "EL MANANTIAL", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos", "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos", "Tenebrae", "Postales desde el Fin del Mundo", "Para mí tu carne", "Antología Z 7 de Dolmen" y "Dimensión B". Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

lunes, 26 de enero de 2015

Recomendación del mes de enero: John Cheever


Empezamos las recomendaciones de este 2015 apostando sobre seguro, a caballo ganador. Una colección imprescindible de relatos que hará las delicias de todo aquel lector que guste del mejor relato norteamericano. Los CUENTOS de John Cheever.

Esta reseña apareció con anterioridad en Fantasymundo:
http://www.fantasymundo.com/articulos/6580/cuentos_completos_john_cheever_imprescindible_todo_que_guste_mejor_relato_contemporaneo
 

CUENTOS, de John Cheever

Leer esta colección de relatos de una tacada, con las naturales pausas e intermedios de la vida, es una experiencia similar a cuando uno enfrenta la audición de todos los cuartetos para cuerda compuestos por F.J.Haydn o haces una retrospectiva con la totalidad de los cortometrajes protagonizados por Buster Keaton. Una gozada para quien sepa apreciar, de verdad, una obra de arte. Mirar la realidad a través del microscopio de las letras. Hay que detener la lectura, saborear un texto, apuntar unas frases para incluirlas en la reseña o en el blog personal, placeres a consumar mientras nadamos de relato en relato, cual Neddy Merrill. Y, de añadidura, sentir el peso en tus manos del tomo en que RBA ha editado esta maravilla.
 
Hablar de todos los relatos sería una temeridad, además de una tortura para los lectores: ninguno de vosotros soportaría un resumen, aunque mínimo, de la totalidad. No sería más que un rosario de palabras y cuentos que aburriría al más curtido. Una vivencia que en nada se parecería a lo que esconden estas páginas. Así que destacaré apenas un puñadito, una selección de los mejores. 


“Adiós, hermano mío”: En este relato el narrador es un profesor casado, con cuatro hijos a su cargo, todo un Pommeroy. Es en Loud’s Head donde los Pommeroy tienen una casa para disfrutar del verano. Todo comienza cuando, ya reunida toda la familia, se aguarda la llegada de Lawrence, el menor de los cuatro hermanos. Una vez aparece Lawrence, que se encuentra en pie de guerra con su madre, no se baña como los demás, ni juega al tenis, ni asiste a baile de disfraces. Permanece en permanente malhumor. Sobresaliente ese momento en que Cheever recrea la vida de Lawrence y cómo se ha ido despidiendo de amigos, trabajos, ciudades.
 
“La monstruosa radio”: Jim e Irene Westcott son muy aficionados a la “música seria” (se menciona un Cuarteto de Schubert, un Quinteto de Mozart, un Preludio de Chopin, la Novena Sinfonía de Beethoven, el Coro de Gitanos de Il Trovatore de Verdi y El Mar de Debussy). Puesto que la radio que tienen en casa es vieja, Jim compra una nueva y monstruosa. Poblada de interferencias, la nueva radio sintoniza con la vida de todos los vecinos de los Wescott. Ahora todo es más divertido que antes.
“Canción de amor no correspondido”: Jack Corey y Joan Harris, dos amigos de Ohio, que hacen vidas separadas, se encuentran cada cierto tiempo. Uno y otra sufren desengaños, estafas, y a pesar de ello, de la crueldad de la vida, siguen viéndose al cabo de los años. Uno y otra renuevan sus sentimientos de antaño. Señalar que, amén de la muerte casual o no de todos los amantes de Joan, en el relato se hace mención a la Guerra Civil Española.
 
“La navidad es triste para los pobres”: Charlie trabaja siempre, incluso el día de Navidad. Es ascensorista. Se siente desdichado respecto de la vida que llevan los habitantes del bloque de apartamentos en que está contratado, pero no tanto respecto de la que sufren los niños pobres (a los que el autor dedica unas frases de honda tristeza). Tantas veces se queja ante los inquilinos de la tristeza latente en la Navidad y de que se encuentra solo, que su afectación tendrá una inesperada recompensa. Cuando el relato parece que puede acabar en una explosión de diabética azúcar, Cheever es capaz de sacar el escalpelo y practicar las incisiones oportunas.
 
“El día que el cerdo se cayó al pozo”: Es una pregunta recurrente que todos los veranos formula la familia Nudd cuando se reúnen en Whitebeach Camp, “¿Os acordáis del día que el cerdo se cayó al pozo?”. Es casi una medida del tiempo transcurrido desde entonces, el baremo con que evaluar amistades, amores, frustraciones. La familia Nudd y sus allegados superarán la crisis del 29 y hasta la Segunda Guerra Mundial, y todavía se seguirán acordando del verano en que el cerdo se cayó al pozo.
 
“¡Adiós, juventud! ¡Adiós, belleza!”: Este cuento, que no es otra cosa que un canto a la juventud perdida, nos muestra Cash Bentley, cuarenta años, atleta de joven, y a Louis, su esposa, una ama de casa tan atareada que no dispone de tiempo para casi nada. Sus vidas son tan monótonas, áridas, que han convertido las peleas y las reconciliaciones en las únicas muestras de pasión. En reuniones de familiares o amigos, Cash gusta de mostrar su antigua condición deportiva saltando sillas, sofás, hasta que ocurre lo que tiene que ocurrir.
 
“La geometría del amor”: Charlie Mallory encuentra de casualidad a Mathilda, su esposa, en la sección de juguetes de Woolworth’s, en la Quinta Avenida. Ella cree que la espía. Cuando Mathilda se marcha, Charlie no puede dejar de pensar que tiene un amante. Ante semejante amenaza no le queda más elección que refugiarse en la geometría para intentar entender el amor o la realidad de cuanto le rodea. Escrito con primoroso estilo, sin duda es uno de los mejores relatos del presente volumen, junto con “El nadador”.
 
“El nadador”: Estamos a domingo, mitad del verano. Neddy Merrill permanece sentado al borde de la piscina de unos amigos. Es un hombre maduro, pero su cuerpo aún guarda el eco no demasiado lejano de la juventud. Le separan de casa, donde aguardan sus cuatro hijas, doce kilómetros. De pronto, antes de que la tarde envejezca, se le ocurre una idea de lo más descabellada: podría regresar a casa nadando esos doce kilómetros de piscina en piscina. Y a ello se entrega con todas sus energías. En el camino, de agua en agua, encontrará fiestas donde es bienvenido y otras donde no lo es tanto. Alguna piscina vacía. Una carretera y la consecuente lluvia de insultos y mofas de los conductores. Una piscina pública que hiede a cloro y donde es casi imposible nadar. Una pareja nudista. Una tormenta. Y lo que al principio se antojaba una locura, se convierte en un verdadero desafío. De entre todos los cuentos de Cheever es quizá el más conocido, ya sea por la película que protagonizase Burt Lancaster o por méritos propios. En todo caso, sobresaliente, como también lo son “La geometría del amor” o “Adiós, hermano mío”.
 

Podría hablar de otros muchos relatos, más que notables la mayoría de ellos, pero valga esta muestra de lo que el lector encontrará en la edición de RBA, a la que por único pero habría que ponerle el que no haya consignado la fecha en que fueron escritos los relatos. En casi todos ellos late la vida en sus múltiples disfraces: un accidente aéreo del que se sale indemne, milagro al que no concede ninguna importancia la familia; disputas absurdas, como la mantiene por una cómoda, parte de una herencia familiar; el regreso a Norteamérica de un exiliado, los textos que éste encuentra en cualquier parte; relaciones inventadas, fingidas, como analgésicos de la realidad. Asesinatos. Diamantes que lavar y tender como si fuese ropa. En definitiva, un zoológico por el que pasear con tiempo, sin prisa, con calma, degustando la contemplación de todas las especies que habitan este libro. 

Una publicación imprescindible para todo el que guste del mejor relato contemporáneo. 

sábado, 24 de enero de 2015

Cuarenta años del Concierto de Colonia


Hoy, 24 de enero de 2015, se cumplen cuarenta años de uno de los recitales de piano más famosos de la historia del jazz. Se trata del KOLN CONCERT que Keith Jarrett dio en 1975. 

Os dejo unos datos recolectados en la red (fundamentalmente en la Wikipedia inglesa): 

Keith Jarrett había seleccionado para el concierto un Bösendorfer Imperial 290 dado su rendiemiento, pues no en vano es uno de los mejores pianos del mundo. Por lo visto, y dada cierta confusión del personal de la Ópera de Colonia, se preparó otro Bösendorfer de menor categoría y prestaciones. Por desgracia, el error fue descubierto demasiado tarde como para ser subsanado. Este Böisendorfer era el que se solía emplear en los ensayos, producto de lo cual no se hallaba en las mejores condiciones. Al parecer sonaba metálico, fino en los registros superiores y débil en el registro bajo, sin contar con que los pedales no funcionaba correctamente.
 

En consecuencia, Jarrett, para enmascarar las deficiencias del instrumento, utilizó ostinatos y ondulantes figuras rítmicas de la mano izquierda para acentuar las graves fuertes, y concentró su improvisación en la parte central del teclado. Manfred Eicher, productor de ECM Records, dijo más tarde: "Probablemente Jarrett tocó de aquella manera porque no contaba con un buen piano. Puesto que no podía enamorarse del sonido, no encontró otra forma mejor de obtener el máximo provecho de ello. "
 

Jarrett llegó a la Ópera por la tarde, cansado después de un viaje agotador por Suiza. No había dormido durante las noches previas y padecía un fuerte dolor de espalda, que le obligó a usar un aparato ortopédico. Aunque en un primer momento se negó a tocar en el piano que le había tocado en desgracia, al final cedió. El concierto empezó a las once y media de la noche, y el aforo se completó: mil cuatrocientas personas, mil cuatrocientos privilegiados que asistieron a un instante único de la historia del jazz.
 

Era la noche del 24 de enero de 1975.
 
Para finalizar, aquí tenéis su primera parte, todo un prodigio de improvisación. 


jueves, 22 de enero de 2015

Quinto aniversario


Tal día como hoy, 22 de enero de 2010, comenzó la andadura de este blog y, por ende, la aventura que desembocó en "La Guerra de la Doble Muerte". 

En el transcurso de estos cinco años he tenido ocasión de ver publicadas tres novelas, la ya mencionada "La Guerra de la Doble Muerte" y "El último refugio" (con Almuzara) y "El Manantial" (con Dolmen), además de nueve relatos en distintas antologías. Y esto no ha hecho más que comenzar.

Por si no fuera bastante, el blog ha superado las 100.000 visitas, cuenta con 193 seguidores, 470 entradas y 1786 comentarios publicados. Todo gracias a vosotros, los que habéis leído las novelas o los que simplemente os habéis interesado por cuanto hago.
 
Espero y deseo que los próximos cinco años que comienzan mañana sean al menos tan productivos como los que acaban hoy. 
 

Alejandro Castroguer

miércoles, 21 de enero de 2015

John muere al final, ¿seguro?, de David Wong


Título: John muere al final
Título original: John dies at the end
Autor: David Wong
Año: 2007
Editorial: Valdemar

Este reseña ha aparecido anteriormente en la web Fantasymundo:
http://www.fantasymundo.com/noticias/30381/recibido_john_muere_final_david_wong_valdemar



En el Prólogo, Shelly solicita la ayuda de John y David Wong (Dave, o lo que es lo mismo el narrador de la historia y pseudónimo del autor de la novela, Jason Pargin). Dos tipos que se dedican a hacer trabajos poco usuales; por si fuera poco mérito este, además padecen el Síndrome de Dante, pues como afirman son capaces de ver el Infierno. Según les cuenta Shelly, su novio la está acosando: a priori es algo que fácilmente podrían solucionar los servicios sociales o la propia policía; parece innecesaria la intervención de John y Dave. Pero lo extraño, lo anormal, es que el novio lleva dos meses muerto. De acuerdo, así las cosas, habrá que ponerse manos a la obra. En contra de lo previsto, y para sorpresa de los dos amigos, ella no es quien dice ser, y terminan viéndose en un serio apuro.



Así comienza una historia que el propio David Wong, años después de que suceda, cuenta a Arnie Blondestone, periodista interesado en los casos más excéntricos e insólitos. Después de sorprender a su interlocutor con sus artes adivinatorias, Dave se decide a contar lo vivido en compañía de John, Molly y Amy. Cómo conoció a su colega y también al jamaicano que levitaba. Cómo entraron en contacto con la salsa de soja. Bien, ahora empieza lo realmente bueno. Una novela de más de quinientas páginas editada impecablemente por Valdemar Insomnia y que hará la delicia de los lectores más atrevidos.



En el inicio del “Imagine” de John Lennon (canción por cierto muy alejada de los gustos musicales de los dos protagonistas) podemos escuchar: “Imagina que no hay paraíso. Es fácil si lo intentas.”  Pues eso deben pensar todos los personajes que atraviesan esta locura, que han despertado en mitad de una pesadilla en la que una fuerza superior ha desterrado la posibilidad del paraíso. Acaso lo más paradisíaco que encontremos entre sus páginas sea la camaradería existente entre John y David, amén de cierta relación amorosa que no aclararé para no destripar nada sustantivo. La camaradería y el amor como nortes en mitad de un mundo que ha perdido la brújula y sobrevive a la deriva. Aquí sólo existe el infierno cotidiano, el de John y David, dependientes de un videoclub, que salta por los aires cuando menos se lo esperan. Un infierno que sabe de amores no consumados, noches de desenfreno, de actuaciones musicales en cualquier lugar y de la búsqueda de lo inimaginable.



Los personajes viven al día, John y Dave por supuesto, pero también Amy, que bastante tiene con sobrellevar su enfermedad producto de cierto accidente y su tara física. O Molly, la perra de Amy que aparece y desaparece a través de los capítulos. Una presencia que actúa cuando más se la necesita y que posee (dentro de su cuerpo, no digo más) parte de la solución al problema que surge cuando se desata el mal oculto en la salsa de soja. Porque sí, todo empieza con la maldita salsa de soja.



Piensa en una clase de comida rápida. En un hamburguesa que tenga de todo, triple de todo. Que su fotografía en el escaparate sea en sí misma una condenada tentación. Ternera, pollo, queso de varias clases, bacon, trocitos de frutos secos, lechuga, pepinillo, lechuga, kétchup, mostaza, un toque de miel y salsa de soja. Imagina esa hamburguesa sin límites, el pan con semillas de sésamo en tus manos. Pues eso es esta novela, un puro desfase donde el cocinero, David Wong, no ha dejado nada en el tintero. Una ensalada de frases a cual más ingeniosa, una mixtura de letras y situaciones que traen y llevan al lector por un tortuoso camino próximo a la locura. Un plato que podría desbordar el más pantagruélico de los apetitos, un plato Sultán a lo bestia, donde todo es desmedido.

El Habitante Incierto posa con la novela

Valga esta definición de Friki para conocer qué fauna puebla la novela: “Los frikis se pasan la vida arrastrando los pies de una lado a otro, preguntándose por qué los han dejado fuera, murmurando teorías conspiranoicas y avistamientos del Bigfoot. Sus encuentros con el mundo están marcados por incómodas conversaciones y risas tensas, muecas escondidas y ojos en blanco.” O esta de Locura para intuir lo que llegan a pensar John y Dave de todo cuanto les sucede: “Uno no puede diagnosticarse con el mismo órgano que presenta la enfermedad, al igual que uno es incapaz de ver su propio globo ocular. Así que supongo que debe ser como sentirse normal mientras el resto del mundo parece haberse vuelto loco a tu alrededor.”


Hay de todo, señores. Dimensiones paralelas. Saltos temporales no resueltos ni vividos en el tiempo. Muertos que hablan a través del teléfono. Móviles que se improvisan con una salchicha. Pastillas que parecen insectos, o lo son directamente. Segundos que duran trillones de años. Tipos que mean algo más que piedras vesiculares. Ciervos que lucen cornamentas acabadas en bogavantes. Chicas guapas. Muchos frikis, por supuesto. Poco sexo como suele suceder cada vez que se mezcla en el mismo coctel chicas guapas y frikis. Conversaciones que se mantienen a través del televisor y con tres horas de retardo. Un cangrejo gigante montado por un gorila. Disparos. Estallidos. Gente desnuda que no necesariamente tiene que acabar emparejada con chicas guapas o con frikis. Casas, bares, garajes que guardan cadáveres. Bosques amenazantes. Sótanos. Centros comerciales abandonados y que sirven de puerta a otro mundo. Salas de bingo donde puede ocurrir de todo.



Más que contarla, hay que leerla para saber de qué va realmente y a qué género se adscribe. Una novela recomendable a todo el que guste del puro desfase, de una lectura sin complejos. Un libro que muy bien podría haber dirigido Don Coscarelli (no, perdón, ya lo ha dirigido; es lo que tienen las dimensiones paralelas, que terminan confundiéndole a uno). Un regalo perfecto para un friki y también para una chica guapa. O para un cuerdo que cree que todo el mundo está loco.

miércoles, 14 de enero de 2015

Diez minutos para una estrella fugaz, de J.Cosnava


Título: Diez minutos para una estrella fugaz
Autor: Javier Cosnava
Año: 2012 (revisión, 2014)

Puedes conseguir esta novela en este enlace Amazon (hoy mismo gratis):
http://www.amazon.es/DIEZ-MINUTOS-PARA-ESTRELLA-FUGAZ-ebook/dp/B00I8KSTG6


Descripción del producto: Luego de publicar 6 libros en papel en editoriales tan prestigiosas como Suma de Letras y de 35 premios literarios, Javier Cosnava se lanza al mercado del ebook con una saga de novelas de viajes en el tiempo. La primera de ellas es ésta que tienes en tus manos: Diez minutos para una estrella fugaz.
Una máquina del tiempo, diferentes Españas alternativas y una de las novelas más sorprendentes que habrás leído.

"Esta es mi mejor novela. La más redonda sin duda alguna!
(Javier Cosnava)




Si te gustan los viajes en el tiempo (eso sí, que vayan más allá de las idas y venidas alocadas de Marty McFly y Doc), si te gusta la buena novela histórica (no la que se circunscribe a una insufrible lista de acontecimientos y enumeración de datos hallados en enciclopedias), ésta es sin duda tu obra. Conforme se avanza a lo largo y ancho de la lectura, algo laberíntica pero nada confusa, uno acierta a vislumbrar lo que debió disfrutar el autor mientras la componía. Y ese gozo traspasa la pantalla.

En un principio "Diez minutos para estrella fugaz" se antoja vehículo para hablar sobre fútbol y de distintas estrategias políticas. Es más, en uno de los primeros capítulos se puede leer esta reflexión:"...el deporte se ha convertido en algo peor que el opio para el ciudadano medio. Lo es todo. Llega a su casa desde el trabajo, enfadado por la crisis (...) Desesperados, vuelcan sus frustraciones en ese insensato juego en el que veintidós energúmenos corren detrás de un pedazo redondo de cuero. El fútbol. A los hombres sólo les importa el fútbol."  

Que Kubala y Di Stéfano jueguen juntos en el Barcelona y que vayan a ganar la Novena Copa de Europa, no es más que un regate maestro, la manera astuta que Cosnava tiene para disertar acerca de otros temas. Y es que el derrotero literario acaba centrándose en Wolfram von Richthofen y el amor que siente por Pilar. En los sentimientos de culpa. En la incierta presencia del Conductor de Almas. En la amenaza que supone la expansión de lo que se conoce como los Campos Baldíos. 

Viajes en el tiempo a traves del gusano (teresacto). Intervenciones de personajes de la talla (o destalla en algunos casos) de José María Gil Robles, Adolf Hitler, Francisco Franco, Alejandro Lerroux, Juan de Borbón, ect. Múltiples personajes que entran y salen de la trama tratando "de llevar el agua a su molino", múltiples escenarios. Todo desemboca en una secuencia, la de la cuenta minuto a minuto, que eleva el tono lírico de la obra. En resumen, entretenimiento sin perder de vista el buen hacer y la exigente documentación.

Valga una de las citas con que se abre la novela; es de Peter Demianovich Ouspenky, escritor y esoterista ruso, y da pistas más que suficientes para entender el juego en que se ven involucrados personajes y lectores: "El espacio cuadrimensional, sería, si quisiéramos imaginarlo, la repetición infinita de nuestro espacio, como la línea es la infinita repetición de un punto". 

Que el viaje a través de estos capítulos infectados de giros te sea provechoso, amigo lector. Luego no digas que no te lo advirtió el Habitante Incierto.

martes, 13 de enero de 2015

Nuevos rumbos

Abro esta breve entrada para hablaros suscitamente de los nuevos proyectos. 

Durante este año y el que viene voy a compaginar la escritura de dos novelas (espero no volverme cuerdo con el empeño). 

Una de terror, nada de sangre, sólo la tensión de lo inminente. 


Y otra que tenga al pianista Sviatoslav Richter como epicentro, una historia de derrotas demasiado comunes como para ser recopiladas en ningún libro de historia.

sábado, 10 de enero de 2015

Lo último de Lem Ryan

A la espera de encontrar hueco a estas lecturas, subo las fotos que Vanessa ha hecho hoy al Habitante Incierto de esta casa. La novela "Sherlock Holmes: el hombre que no existía" y el bolsilibro "Sherlock Holmes: Nunca jamás".